Perseverar en una publicación periódica

Perseverar en una publicación periódica

Las revistas de la vanguardia europea, y las que nacieron en nuestro continente, habitualmente debían su creación a un manifiesto que modulaba su línea editorial. Hoy en día podemos leer los manifiestos legados a comienzos de siglo por Marinetti o Breton, como también los que escribieron Oswald de Andrade, el grupo Orkopata y desde hace pocas décadas, las de grupos como Hora Zero. Todos y cada uno de estos manifiestos desperdigan belleza, rabia, búsqueda de cambios en base a ideales y radicalidad. Empero, todas estas características podían formar en los integrantes de dichos grupos y revistas un velo con el cual mirar el mundo.

Ante ello, vemos desde una universidad católica otra forma de gestar y esforzarnos por llevar adelante una publicación periódica, en este caso, de naturaleza académica. San Juan Pablo II, además de afirmar en la Ex Corde Ecclesiae. Constitución apostólica sobre las universidades católicas, que el sentido de una casa de estudios como la nuestra es la búsqueda de la verdad (llevado en la investigación académica), menciona también un factor igual de importante como es la omisión de un beneficio propio. De esa manera, la universidad católica busca el beneficio del otro sin hacer distinciones ni escatimar esfuerzos en la medida de sus posibilidades. Se busca el encuentro con el otro al compartir el producto de una labor conjunta aunque ello demande esfuerzos y tiempo. Pero, si además de relacionar en una universidad católica la investigación académica con las Humanidades y, más aún, con una disciplina como la Literatura que repiensa de manera constante su objeto de estudio, ¿cambiaría mucho el panorama?

En este punto podemos referirnos a Cuadernos Literarios, revista de investigación y creatividad literaria de la UCSS que lleva once números desde su aparición en el 2003. Ahora bien, relacionar la divulgación de los estudios literarios con el sentido del servicio desde la perspectiva cristiana, felizmente no es imposible ni tergiversa o coloca de un modo ambiguo la idea de buscar la verdad. San Juan Pablo II afirma que, gracias al acervo cultural de la Iglesia, una universidad católica “promueve la cultura mediante su actividad investigadora, ayuda a transmitir la cultura local a las generaciones futuras, […] está abierta a toda experiencia humana, pronta al diálogo y a la percepción de cualquier cultura” (ECE 43). Aquí podemos enlazar dicha disciplina de los estudios literarios, pues su hermosa tarea es preservar los textos creativos para transmitirlos al futuro y no solo ello, sino que debe establecer un diálogo, una indagación e interacción intelectual con ellos. De esta manera, nos vemos conscientes de que es exigencia de una universidad católica dialogar con la cultura y, en este caso, con una disciplina (y la vez legado cultural) que desde los inicios de la Iglesia (como en el siglo III con san Basilio) ha mantenido serios acercamientos con ella.

Así, el número más reciente de Cuadernos Literarios, desde su notable volumen, ha buscado salir un poco de su habitual presentación dedicada a un autor o un tema específico. Lo que ha buscado ha sido más diverso debido a la amplia y generosa respuesta a la convocatoria tanto de peruanos como extranjeros. Más aún porque cada texto era de un nivel y calidad difíciles de eludir. A continuación, describiremos brevemente los aportes presentes en este número.

En relación a la literatura internacional, traemos la reflexión actual que se cultiva en el extranjero sobre el ejercicio crítico literario. Asimismo, la herencia de filósofos como Paul de Man, Jacques Derrida, Jacques Lacan y teóricos actuales como Manuel Asensi Pérez modulan también gran parte de las lecturas que exhiben los críticos que colaboran en este número. Asimismo, podrá apreciarse la gran importancia que un narrador como Paul Auster tiene en el campo de los estudios autobiográficos. De igual forma, los estudios de literatura clásica, por parte de peruanos, nos demuestra su valor vigente en nuestro país.

En torno a la literatura latinoamericana, exhibimos la evaluación puntillosa e imparcial de autores canónicos como Mario Vargas Llosa y su ensayo La civilización del espectáculo; de igual forma, la narrativa del colombiano Andrés Caicedo es manejada repensando tópicos como la música y el mundo adolescente; yendo también a la narrativa peruana última, vemos el análisis de la producción de una escritora joven como es Jennifer Thorndike. Asimismo, el diálogo directo con los escritores peruanos, como se aprecia en la entrevista a Francisco Ángeles, nos ayuda a comprender el estado de lo que hoy se viene escribiendo entre nuestros compatriotas.

A su vez, el fomento de la creación literaria ocupa un lugar especial en este número. El fruto de muchos meses de trabajo del poeta peruano y traductor Óscar Limache se expresa en Pescados vivos. 21 poemarios brasileños del siglo XXI. Esta muestra recoge escritos de 21 poetas brasileños que publicaron desde comienzos del 2000. Entre jóvenes y autores consagrados, la muestra busca ser, en palabras de Limache, “el tanque de agua u oxígeno que mantenga viva entre nosotros una tradición de traducción que nos une desde hace muchos años a brasileños y peruanos”.

Finalmente, correspondiendo al servicio desinteresado que nos propone la Iglesia desde una universidad católica, dejamos a disposición la descarga de Cuadernos Literarios N. 11. Así como en este número, la mayoría de las ediciones de la revista también pueden descargarse. No olvidamos tampoco en estas pocas palabras todos los autores quienes bondadosamente colaboraron con nosotros.

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