MADRE SELVA
Cuatro aspectos de la imagen de la mujer-madre en la cultura amazónica

Una revisión a la figura de la mujer y la madre en las culturas originarias amazónicas nos puede dar una idea de la conexión entre esta y la visión de una comunidad justa y sostenible.

Por la Prof. Jovita Vásquez, docente de UCSS NOPOKI y miembro de la comunidad shipiba.


El liderazgo de la comunidad

En nuestra sociedad existen muchas mujeres que, con su trabajo, valentía y sus palabras de aliento, han marcado la diferencia. Por ello, es muy importante celebrar la figura de la mujer líder, emprendedora, perseverante, responsable y respetuosa. Mujeres que buscan el desarrollo no solo personal sino también el bienestar de su pueblo. La mujer líder indígena, para lograr su reivindicación en la sociedad, ha luchado contra la discriminación y la desigualdad de género, problemas que han ido superando por la acción constante. Muchas mujeres han entregado su tiempo y han puesto su dedicación en los trabajos para la promoción de la defensa de sus derechos. De esta manera, han conseguido visibilizarse y tener espacios en diferentes ámbitos de la sociedad, cumpliendo así con las normas legales de nuestro país y otros documentos legales internacionales.

Por eso, la mujer amazónica originaria es líder y protagonista de la defensa de estos derechos y es eficiente para dirigir el cargo que se le ha encomendado. Desde allí, promueve en la sociedad el respeto por la vida, por la naturaleza y el gozo de la dignidad humana, frente a la injusticia y la discriminación.

La sabiduría de la mujer anciana

La mujer anciana ha contribuido con su experiencia a la riqueza cultural de la comunidad. Experiencias que han sido de gran ayuda para construir conocimientos ancestrales con sabiduría. De esa manera, ha garantizado la continuidad de la cultura ancestral en las generaciones posteriores. La mujer anciana de las diferentes culturas amazónicas es la sabia, la dueña única de las culturas vivas, en ella está depositado el valor de nuestras culturas, de ella se originan las características de las mujeres indígenas a las que inspira, ya que, desde lo profundo de su ser, ha sabido amar a tantas vidas con paciencia y ternura, demostrando el amor y la felicidad a su seres queridos. Hay un profundo respeto y gratitud hacia la mujer anciana en nuestras culturas originarias.

La educación y la tradición

La educación y la continuidad de las tradiciones cumplen, en manos de la mujer amazónica, un rol trascendental. La mujer es responsable con esta función, es dedicada, pues todo ello lo realiza con un determinante espíritu maternal. Es así que las comunidades la reconocen como la parte vital de nuestra sociedad, destacando la entrega por formar a nuevas generaciones. La mujer educadora inspira la búsqueda de una realización y una sociedad constituida que, frente a la doble carga del hogar y la labor diaria, sabe sobrellevar con decisión el cumplimiento de su vocación. Este es un rol fundamental en la familia y en las comunidades.

La madre tierra

Sin embargo, la mujer amazónica de los pueblos originarios no es una mujer que se queda en casa educando en la tradición. Ella también se dedica a la labor agrícola, heredada de la antigua tradición y de las múltiples prácticas ancestrales. En ella están las creencias, los ritos, los saberes, el conocimiento de la naturaleza y su valor.

Las madres de la comunidad, a través de los tiempos, han contribuido al equilibrio de la sociedad, mediante la producción de alimentos del campo para sus familias o destinados a la ciudad, favoreciendo así una sana alimentación en los hogares sin atentar contra el medio ambiente. En ello participan varios saberes: las creencias y ritos, la ubicación del espacio para la siembra, las condiciones del ser humano para la siembra y cosecha, las épocas para la buena producción y la disponibilidad del tiempo de la mujer trabajadora del campo. Estos aspectos son muy importantes para el cultivo de la tierra.

Por eso, cuando cumplimos estrictamente con todas estas acciones, estamos en vínculo y en armonía con la naturaleza, nuestra “madre tierra”. Por lo tanto, esta relación estrecha con la naturaleza ha contribuido a mejorar el modo de vida de la sociedad indígena de la amazonía peruana, donde el respeto hacia la naturaleza y hacia la mujer ha prevalecido siempre.

En este aspecto confluye el aspecto religioso y antropológico de las culturas ancestrales, porque para las cultura amazónicas es un dialogo entre el ser humano y la naturaleza. En la actualidad estamos rescatando esta actitud que promueve un gran respeto hacia la naturaleza, y al cuidado de la misma, como productora de los alimentos para la supervivencia de los seres humanos.

Al celebrar el Día de la Madre, extendemos nuestro más profundo saludo a todas las madres trabajadoras, sencillas, amorosas de las diversas culturas ancestrales de nuestra amazonía. Aquellas madres que desde siempre han sido el pilar de la familia. No hay mayor alegría que ver a una madre sonreír de felicidad, que ver a mujeres que buscan siempre el bienestar de los suyos, que ver su constante entrega y dedicación en el hogar para mantener una relación armoniosa, recíproca, solidaria que es parte de su legado cultural. A aquellas madres promotoras del bien común en la familia les enviamos un abrazo de aliento por dar vida, fuerza y esperanza, aun cuando los tiempos sean duros, promoviendo día a día el amor incondicional en la familia y la idea de una comunidad justa y sostenible.

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