Úrsula de Jesús

Conoce los detalles de la primera beata mulata del Perú y su camino hacia la santidad.

REDACCIÓN CAMPUCSS

Relatar la vida de esta beata afroperuana ha sido posible gracias a los libros de la periodista e investigadora Zelmira Aguilar, cronistas de la época, así como la historia de otros personajes que siguieron el camino de la santidad. Lo más resaltante de su vida fue que, a pesar de ser una mujer esclava, tenía una religiosidad trascendente, intercedía por las almas del purgatorio y obtuvo su libertad a casi 41 años de llevar los hábitos.  

Cadenas de nacimiento

Nació en noviembre de 1604. Hija de Juan de Castilla e Isabel de los Ríos, fue traída al mundo en condición de esclava. La llamaron Úrsula y durante su vida fue educada en la fe cristiana, gracias a la ama de su madre, Doña Gerónima. 

Años más tarde, la sobrina de la difunta Gerónima, Inés de Pulgar, ingresó al monasterio de Santa Clara, por lo que Úrsula, con tan solo 13 años de edad, fue enviada para acompañarla. Es aquí que su camino a la fe inicia, siendo ella aún parte de la servidumbre en esa época. Sin embargo, su devoción y sus encuentros divinos con Dios, la impulsarían a llevar una vida de beata. 

Dentro del convento, Úrsula rezaba de rodillas el rosario, alejada de sus compañeras. Sentía una gran devoción por la Virgen del Carmen. Cuentan los relatos de Fray Benito Sánchez, que cuando ella se encontraba colgando una prenda de vestir, aproximadamente a sus 30 años, cayó a un pozo, pero pudo sujetarse del borde del hueco y del escapulario de la Virgen del Carmen que tenía colgado en su pecho para no caer. Milagrosamente pudo salir de aquel aprieto, no sin antes pedirle a Dios y a la virgen que le ayudarán.  

En el libro Negra, esclava y religiosa, de Zelmira Aguilar, se menciona que mantenía una amistad con Santa Rosa de Lima. Además, se dice que su disciplina y dedicación a la vida religiosa le generó ciertos anticuerpos, incluso los de su ama. Se resalta también que, ante el milagro del hoyo, le dijeron que se pusiera el hábito, pero ella contestó que necesitaba una señal celestial. 

No fue sino hasta el 29 de octubre de 1645, que tomó los hábitos. La señal que ella esperaba llegó con el incendio de la Capilla del Santo Cristo. Úrsula se encontraba en el suelo y, entre quejidos, le dijo a Dios que fuese mejor que ella se quemara en vez de las pinturas que retrataban a Dios. Él le contestó esgrimiendo que ella aún no había hecho nada por él, y aún así le pedía hacer algo por ella. El 18 de diciembre del mismo año, luego de este suceso, tomó los hábitos, y se le dio el nombre de Sor Úrsula de Jesús.   

El 23 de febrero de 1666, a los 62 años, falleció y fue enterrada en la sala de oración delante del altar de la Virgen del Carmen, en el Convento de Nuestra Señora del Carmen. 

Distintos relatos, apuntan que Sor Úrsula pudo ser la primera esclava negra peruana en convertirse en santa, incluso antes que Fray Martín de Porras. En el siglo XVIII, se organizó una recopilación de documentos sólidos para su canonización, pero este expediente desapareció en su traslado, la documentación destinada a demostrar ante el Vaticano su dimensión espiritual, se perdió en el mar al hundirse la nave El Castizo, la cual se dirigía rumbo a España. 

Actualmente, habiendo sido presentada su causa en el Vaticano, Úrsula de Jesús es ya considerada beata. Según este camino a la canonización, se esperan nuevos milagros para elevarla a la condición de santa ¿Será que pronto tendremos a la primera santa afroperuana de América? A rezar. 

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