Ritmo, color y sabor.

El Prof. César Cortez revela costumbres y personajes poco conocidos de la cultura afroperuana.

Por: César Cortez. 


La vivencia de la cultura negroide

La cultura venida de África y afincada en Perú tiene una vivencia de identidad. Es parte de lo que somos: uso de léxicos, platos y dulces típicos, hasta la singular forma de manifestar nuestra espiritualidad en la música. Lo he sentido y lo he visto sin vivir una gran permanencia en un pueblo del norte del país llamado Zaña. En la región de Lambayeque.

Los días que llegábamos para la fiesta de abril de Santo Toribio de Mogrovejo, los paseos a la campiña y la relación con familiares del lugar me hicieron comprender que la identidad de las personas afroperuanas tenía que ver mucho en nuestra forma de ser y sentir. Nos gustan los dulces del lugar, el frito que resalta la manteca del cerdo, la música con sonidos de percusión, las humitas y el arroz colorado. Pero lo que más impresionaba en esas visitas era ver en las fiestas los retos de los versificadores en las chicherías y ferias. Algo nos hacía ver que la patria se había forjado con el  tundete de guitarra, el lundero lando junto con el baile del checo, una calabaza que daba el ritmo como tambor de los ritmos sandungueros en el tondero y la marinera.

Cuando el Dr. José Antonio Benito nos indicó su estudio sobre la ruta final de Santo Toribio de Mogrovejo hacia Zaña y mi alumno Rafael Santa Cruz me interrogó sobre el ritmo saña, sentí que la cultura negroide tenía mucho que ver con los años de niño cuando visitabamos a los tíos Muro-Mondragón. Disfrutaba ver los desafíos de grandes decimistas con yaravíes y fuga de tondero (décima y verso espontáneo) cuyo arte era admirar la improvisación, el ritmo y la creatividad del verso cantado con guitarra en mano. Hoy mucho de aquello se ha perdido, pero todavía queda en la memoria de los mayores del pueblo y en los libros que guardan sus recopilaciones.

Nos falta crear más festivales de instrumentos como el checo, enseñanza en las escuelas del cajón peruano, afianzar la creación de museos de sitio en pueblos con influencia afroperuana, determinar las comidas y dulces en ferias de especial divulgación. Todo que nos revele que la cultura está viva en las personas y en los pueblos.

Cuántos versos todavía bullen en nuestra mente que escuché y aprendí de bardos, cuyos apellidos guardo en la memoria como Briones, Leiva, Colchado, Urbina. Para terminar va una improvisación copiada cuyo autor es uno de ellos (Leiva):

Le preguntan:                                              Respondió

Me dicen que eres cantor                    Eso que tú me dices  

Y que cantas en Chiclayo.                    Eso no me da cuidado

Ahora quiero que me digas                 las plumas que tiene el gallo

Cuantas plumas tiene un gallo.         Son  las que Dios  le ha dado.

 

Mgtr. César Cortez Mondragón

Catedrático del Programa de Estudios de TURISMO Y PATRIMONIO CULTURAL. Magister en Administración e Innovación Educativa. Licenciado en Historia y Geografía. Autor de textos de Historia Universal y del Perú, Geografía, Psicología y Economía. Docente en La Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de la UCSS en las asignaturas de Geografía, Metodología de las Ciencias Sociales, Cultura y Sociedad Peruana e Historia de la Civilización.

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