Ciclismo urbano: Un viaje en la máquina del tiempo

Cinco rutas históricas, y de aventura, poco conocidas de Lima para conmemorar su 486 aniversario.

Fuente: Taller Bicideportes Biker.


Por Kristhian Ayala Calderón

Las bicicletas son para el verano, es el nombre de la famosa película española de Jaime Chávarri. Y bien podríamos decir que Lima es una ciudad en donde practicar el ciclismo urbano sería ideal no solo en verano, pero la realidad es diferente para una de las ciudades capitales con menor existencia de ciclovías e interés por parte de los municipios, más aún cuando la pandemia ha demostrado que bicicletear es la actividad física menos riesgosa y de exposición al contagio, ganando, además, salud y bienestar para todas las edades.

Por ello, y contra todo pronóstico, aquí te brindamos unas cinco rutas que puedes hacer en bicicleta o a pie, si te gustan las caminatas, para redescubrir la historia de Lima y salir de los típicos lugares que la mayoría ya conoce. Recuerda que aun cuando vivimos en una ciudad cosmopolita y bulliciosa, el desafío y la recompensa de encontrar lugares con historia y valen la pena.

  • Por la Lima milenaria

Lima es, ante todo, un asentamiento humano milenario. Por su ubicación, en este territorio se desarrollaron importantes culturas cuya extensión iba desde la árida costa hasta las montañas de la Cordillera de los Andes. Muchos de estos vestigios conviven hoy con la constante modernización, crecimiento y también la ignorancia e indiferencia de las personas. Se trata de las huacas de Lima, recintos que albergan el escenario de los ritos y la cosmovisión de las culturas prehispánicas. Coge tu mapa del tesoro e identifica las huacas y a qué cultura pertenecieron, de qué se caracterizaron y cuál era su uso. Culturas como Ychsma, Marangas, Wari, entre otras serán parte de una ruta que podrás hacer por días y sectores:

Norte: las huacas de Lima Norte son casi infinitas y cada vez más ocultas por el crecimiento urbano, pero podemos recomendar El Paraíso, también llamada Chuquitanta, pertenece al Periodo Arcaico Tardío (3500-1800 a. C.) y está ubicada en el Valle del Río Chillón, en el distrito de San Martín de Porres. Se puede llegar a ella tomando rumbo norte, vía Néstor Gambeta, y entrar por un desvío a la derecha. Garagay es otra huaca importante por ser el único vestigio de barro que conserva coloridos frisos religiosos y no deja de ser estudiada aún, pertenece a la época del Formativo Andino, de hace 3.500 años; se puede llegar por la ruta de la ciclovía de la Avenida Tomás Valle y tomar la conexión con la de la Av. Universitaria hasta la intersección con la Angélica Gamarra.

Huaca El Paraíso,
Fuente: Lima Milenaria.

Huaca Garagay

Centro y oeste: La huaca conocida como Mateo Salado, forma parte de un enorme complejo arqueológico de cinco pirámides escalonadas, en el límite entre el Cercado de Lima, Pueblo Libre y Breña, específicamente a un lado de la Plaza de la Bandera. Su existencia pertenece a la cultura Ychsma (1100 d.C.). Se puede llegar por cualquiera de los tres distritos vía las avenidas que confluyen en la Plaza de la Bandera. Otro complejo trascendental en la historia del valle es el Complejo Arqueológico de Maranga, constituido por las huacas tres palos, La Cruz, San Miguel y La Palma; todas ellas protagonistas de la cultura Ychsma desde el año 200 hasta el 1450 d.C. Su ubicación la hace de fácil acceso, pues forma parte del zoológico Parque de las Leyendas. La ciclovía más cercana es la de la Av. Universitaria. Una vez en San Miguel, si tomamos la ruta más al oeste para luego ir a San Isidro y Miraflores, podemos pasar por una de las huacas que antes se encontraba dentro de la extinta Feria del Hogar, en San Miguel, y hoy forma parte de un condominio de edificios, muy cerca del mar, se trata de Huantinamarca y data del siglo XV; desde la Av. La Marina, se puede llegar a ella por la Av. Brígida Silva de Ochoa. En San Isidro está la huaca Huallamarca, un vestigio modelo de recuperación y reconstrucción en medio de un barrio apacible y a unos pasos del Centro Financiero de Lima. Su construcción data del 200 d. C. y pertenece a la cultura Ychsma. Se puede llegar a ella por la Avenida Javier Prado, en dirección este, y entrar a la derecha por la calle Los Cipreses. En Miraflores tenemos otro enorme complejo arqueológico: la huaca Pucllana, que alberga uno de los sitios de mayor recuperación en su estructura y ladrillos de abobe ingeniosamente asísmicos. Perteneció a las culturas Lima, Wari e Ychsma entre el 400 y 1532 d. C.

Huaca Mateo Salado
Huacas San Miguel
Huaca Huantinamarca
Huaca Huallamarca
Huaca Pucllana

Centro y este: Si queremos ir rumbo a los grandes monumentos del Este debemos pasar por un par de huacas que se encuentran en la parte céntrica de la ciudad. Tomemos la ciclovía de la Av. Arequipa hasta Canevaro y subimos hacia La Victoria. A la altura de la cuadra 4 de Canadá está la Huaca Balconcillo (en la urbanización del mismo nombre), de origen Ychma. Casi en paralelo, en la Urbanización Santa Catalina, se encuentra la Huaca Santa Catalina que data del 1100 al 1440 d. C. Si seguimos la ruta de la Av. Canadá podremos dar con la Huaca San Borja, de la cultura Ychsma (900-1450 d. C.). Y ahora, rumbo al este tenemos dos opciones Cajamarquilla (en el Valle de Jicamarca, ocupada por las culturas Lima e Ychsma entre el 600 y el 1450 a. C.) y Puruchuco (predominantemente inca, entre los siglos XV y XVI). No nos olvidemos del Sur y, en tal sentido, debemos destacar las magníficas ruinas y complejo del gran oráculo prehispánico de Pachacamac, al que podemos llegar por la ruta de la Panamericana Sur o vía La Molina, Cieneguilla y descender en el Valle del Río Lurín, para conocer el distrito de Pachacamac y luego las ruinas más imponentes de Lima, donde, además, hay circuitos propios en bicicleta dentro del enorme complejo.

Huaca Balconcillo
Huaca Santa Catalina
Huaca San Borja
Huaca Cajamarquilla
Fuente: Medium.com
Huaca Puruchuco
Fuente: Blog Museodelmundo
Huaca Pachacamac
  • Ríos profundos

Pocos limeños saben que este enorme territorio es, ante todo un desierto modificado por la ingeniería prehispánica para la agricultura. Del río Rimac se crearon canales de irrigación para todo el valle que se extendía entre los ríos Chillón por el norte, Rimac por el centro y Lurín por el sur. El ingenio de estos pobladores hoy puede verse en el único río visible que ha quedado de aquel entonces: el río Surco. Su cauce nace en Ate y recorre los distritos de La Molina, San Borja, Surco, Barranco y Chorrillos. Por ello, el llamado valle del Rimac estaba conformado por enormes hectáreas de cultivo que luego se convirtieron en haciendas, las mismas que dieron el nombre a los distritos, urbanizaciones y calles de esta parte de Lima. El recorrido del río Surco es interesante porque responde a la pregunta que muchos extranjeros y citadinos se hacen: ¿Por qué Lima, siendo un desierto, tiene distritos verdes? La respuesta está en el río Surco que, junto con el Huatica y otros más ya desaparecidos, conformaba esta red de canales que modificaron el ecosistema de un desierto para convertirlo en valle. Se del lugar que quieras emprender su camino, la ruta te llevará por miles y cientos de años de historia prehispánica, virreynal y republicana. Presta atención en la zona de los viñedos de la zona monumental de Surco y las cruces del caminante que podrás hallar en sus alrededores. Ahora bien, si quieres llegar a la desembocadura del río Surco en el mar implicará una aventura mucho mayor en la que tendrás que atravesar el Morro Solar o circundarlo bicicleta al hombro.

Río Surco
Fuente: Google Maps

Río Surco

Desembocadura Río Surco
  • La ruta de los reductos

Este camino, aunque conmemorativo de un lamentable, aunque heroico, como las batallas por la defensa de Lima antes de la ocupación chilena de la Ciudad de los Virreyes (como la llamaban los soldados chilenos), a causa de la Guerra del Pacífico, es interesante porque nos da una idea de la enorme extensión del valle de Lima, no poblado, que tuvo que servir de trinchera y parapetos a lo largo de 12 kilómetros, entre el malecón de Miraflores y La Molina. Nunca antes, ni en la época de los piratas, se defendió con tanto heroísmo a la ciudad de Lima. Por ello, descubrir dónde se encontraban estos baluartes, mandados a construir por el dictador Nicolás de Piérola y en los que tanto civiles como militares perdieron la vida defendiendo su ciudad, es imperativo y simbólico. No existe una ciclovía que trace estos reductos, pero son accesibles gracias a las avenidas principales que se construyeron posteriormente. Aquí las ubicaciones para trazar la ruta en tu aplicativo favorito en tu smartphone:

El reducto N.° 1 estaba ubicado cerca al malecón, entre las calle Juan Fanning y Avenida Larco; el reducto N.° 2 estaba cerca de las líneas del ferrocarril Lima – Chorrillos (hoy Vía Expresa), donde actualmente se encuentra el parque conmemorativo; el reducto N.° 3 quedaba entre la actual Av. República de Panamá y las calles Casimiro Ulloa y Av. Roca y Bologna (Parque Castilla); el reducto N.° 4, alrededor de la Av. Sergio Bernales, hacia la Av. Tomas Marsano (ex fundo La Palma, hoy Surquillo); el reducto N.° 5, sobre la actual Avenida Angamos Este, hacia la Urb. La Calera de la Merced (Surquillo), que hoy alberga el parque conmemorativo del mismo nombre; el reducto N.° 6, cerca de la intersección de las avenidas San Luis, Angamos Este y Caminos del Inca; el reducto N.° 7, cerca al Pentagonito; el reducto N.° 8 estaba en la zona del Trébol de Monterrico; el reducto N.° 9, en la ex hacienda Vásquez (Urb. Salamanca, Ate) en cuyo cerro se encontraba la artillería. Finalmente, el reducto N.° 10, en La Rinconada, donde se libraría la primera batalla de defensa de Lima y donde hoy existe un parque en honor a los defensores.

Reductos Actuales
Fuente: Google Maps
  • Viejas haciendas de Lima (o lo que queda de ellas)

Como dicho líneas arriba, la proeza de haber convertido el desierto en valle hizo que, una vez que el cayera el imperio de los incas y se constituyera el virreinato, se repartieran estas tierras entre militares de la conquista, nobles españoles y órdenes religiosas. Luego, con la caída del virreinato, en plena época republicana estos territorios se convirtieron en haciendas y fundos con sistemas aún feudales. Los vestigios de estas construcciones de diversos estilos: neocolonial, neoclásico, barroco, entre otros, se encuentran a lo largo de la costa y la sierra peruana. En cuanto a Lima, las tenemos entre el valle del Chillón y del Lurín, algunas tan trascendentales como Punchauca, en el camino a Canta (distrito de Carabayllo), donde se negoció la independencia por vías pacíficas. Lima Norte es la zona que más haciendas o vestigios de estas mantiene, como Caballero, Infantas, Pro, entre otras que tomaría un solo día conocer en una ruta de subida desde San Martín de Porres hasta Carabayllo. En el centro oeste se encuentra la quinta de Los Libertadores (hoy Museo de Antropología, Arqueología e Historia) en Pueblo Libre (ex fundo Magdalena Vieja), que alojó a Don José de San Martín y a Don Simón Bolívar durante y después de la independencia de la corona española, así como también fue sede del gobierno provisional del Perú durante la ocupación chilena de Lima (1881-1883). Al sur tenemos la casa hacienda de San Juan Grande en Surco, que fue un fiel testigo de la batalla de San Juan y tenía un enorme y centenario pino desde cuyo tronco un niño vigía, Julio César Escobar, cayo abatido por una bala enemiga; el pino cayó en el año 2000 y sus restos aún se encuentran en el interior de la casa hacienda, en cuyo jardín se han plantado nuevos pinos. Esta hacienda posee una capilla de estilo barroco con frisos de colores y ha sido sometida a varios proyectos de recuperación. Finalmente, la hacienda de Villa, que hoy ocupa la Universidad San Juan Bautista, son parte de las que más representan la presencia de estos sistemas en el sur de Lima.

Casa Hacienda de los Libertadores

Pino Hacienda San Juan Grande

Hacienda San Juan Grande
Hacienda Villa
  • A las puertas del cielo

Los cerros de Lima siempre han sido la protección natural y religiosa de los valles de la ciudad. Como en la sierra, en la costa también se les consideró apus, dioses protectores que infundían respeto. Hoy en día, aunque el paisaje de Lima parezca plano, posee un cinturón de montañas, promontorios y lomas que dividen regiones, alturas, distritos y ecosistemas. Así, algunos de ellos son desafío para los ciclistas urbanos y un derroche de adrenalina para los ciclistas de aventura. El Apu Siqay es uno de estos lugares. Puede llegarse a su cima a pie (una hora y media de camino), en bicicleta de montaña y en motocicleta. Llegar a su cima permite no solo tener la satisfacción de alcanzar uno de los puntos más altos de Lima, sino divisarla sobre ese típico colchón de nubes que la cubre alrededor de 9 meses al año. Por ello, el atractivo de esta cima es aquella preciosa vista del atardecer y los rayos del sol dibujando sombras en la cama de nubes bajo un cielo azul añil. Si no has ido aún a Rupac o Marcahuasi por quedar lejos de Lima, en el Apu Siqay tienes una nueva opción a la mano, pues se encuentra en las alturas del distrito de Villa María del Triunfo a la que se puede llegar desde la estación María Auxiliadora de la Línea 1 del Tren y tomar la avenida José Carlos Mariátegui hacia la parte alta. En verano, donde hay menos probabilidades de tener nubosidad baja, el regalo es otro: la vista de la ciudad de Lima en un rango de casi 180 grados hacia el Océano Pacífico y el perfil de sus rascacielos más importantes.

Apu Siqay
Apu Siqay en bici
Fuente: Facebook Apu Siqay
Apu Siqay

Pues bien, ahora que ya tienes el derrotero, prepara o desempolva tu bicicleta, coge tu smartphone y usa el aplicativo de referencia para guiarte y pedalea para sentir el viento y viajar a través del tiempo con estos destinos. No olvides investigar más sobre estos lugares, los sucesos y personajes antes. Te aseguro que verás a Lima, más allá del caos y lo desordenada que es a sus 486 años de fundación española, más sabia y bendecida por la naturaleza y la historia.

 

 

Kristhian Ayala Calderón, Mtro. en Estudios Culturales por la PUCP. Comunicador social por la USMP. Profesor universitario en el área de Letras y Humanidades. Autor del libro: El Periodismo cultural y el de espectáculos. Trayectoria en la prensa escrita. Siglos XIX y XX y la tesis Representaciones de la nación en la caricatura política del siglo XIX (1893-1896), actualmente, en proceso editorial. Crítico cultural de cine, teatro, temas sociales y escritor de narrativa urbana para el portal de La Mula. Temas relacionados: Cultura y sociedad, cultura y poder e historia. Actualmente es Jefe del Departamento de Comunicación y docente del curso de Redacción Académica en la UCSS.

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