En el Día del Archivero Peruano, se reconoce la invaluable labor de quienes preservan la memoria y la transparencia del país.
Por: Mg. Carlos Martínez

Cada 10 de mayo, el Perú rinde un justo homenaje a una profesión noble y fundamental: la archivística. El Día del Archivero Peruano es la ocasión perfecta para reconocer a esos guardianes que custodian la memoria viva de la nación. Hoy, su labor va mucho más allá de conservar el papel tradicional; asumen el enorme desafío de gestionar la información en los nuevos soportes tecnológicos. Desde expedientes electrónicos hasta archivos audiovisuales, los archiveros son la primera línea de defensa para garantizar la integridad documental en la era digital. Sin esta adaptación constante, la transparencia institucional y nuestros derechos ciudadanos quedarían vulnerables. Celebrar su día es, por tanto, reivindicar los archivos como pilares irremplazables de la democracia.
Sin embargo, este año la conmemoración adquiere un matiz de profunda gratitud y evidente nostalgia. No es posible celebrar esta fecha sin recordar al maestro César Gutiérrez Muñoz, quien nos dejó físicamente el último 4 de abril. Fue precisamente durante su gestión como jefe institucional del Archivo General de la Nación que emitió la resolución que oficializó este día. Su partida enluta a la archivística nacional, pues formó parte de una época dorada, dejando un legado imborrable. Quienes tuvimos la suerte de conocerlo destacamos en él a una gran persona, recta y correcta, que honró su vocación en todo momento.
Más allá de sus logros profesionales, a don César lo definió su genuina conexión con el país profundo. Él fue, sin duda, quien más conoció la realidad de los archivos en el Perú. Su vocación nunca fue de escritorio; viajaba constantemente, recorriendo las provincias para visitar los repositorios más recónditos. Allí donde hubiera un documento en riesgo o un colega necesitando orientación, llegaba con su inmensa calidez humana, diagnosticando carencias, compartiendo sus conocimientos y alentando a proteger nuestro legado sin importar las adversidades.
Hoy, el mejor tributo que podemos rendirle al maestro Gutiérrez Muñoz es enaltecer la profesión que tanto amó. Su alma descansa en paz junto a la de otros grandes archivistas que ya partieron, pero su huella sigue intacta en cada documento resguardado y en cada rincón del Perú que alguna vez recorrió. A todos los archiveros peruanos que, con mística, continúan esta labor esencial frente a los retos del futuro: reciban nuestro más sincero reconocimiento. ¡Feliz Día del Archivero Peruano!
Sobre el autor:
Carlos Félix Martínez Suárez, magíster y licenciado en Archivística y Gestión Documental, es un profesional dedicado a la modernización de los archivos. Actualmente es docente de la Facultad de Ciencias de la Educación y humanidades (FCEH) de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), compartiendo su experiencia y vocación en las aulas.

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