Un análisis de las brechas laborales y las oportunidades de emprendimiento que marcan la participación económica femenina en el Perú.
Por: Dra. Norma Velásquez Rodríguez
Jefa de investigación FCEC

Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer constituye una oportunidad para reflexionar sobre los avances alcanzados en materia de igualdad de género y, al mismo tiempo, sobre los desafíos que aún persisten. En el ámbito del mercado de trabajo, los datos evidencian que, pese a los progresos registrados en educación y participación económica, continúan existiendo brechas estructurales que limitan la plena inserción y desarrollo económico de las mujeres en el Perú. Estas desigualdades no solo se manifiestan en el acceso al empleo, sino también en la calidad de las oportunidades laborales, los niveles de ingreso y las condiciones de protección social.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que la igualdad de género en el mundo del trabajo depende de la existencia de sistemas de protección social inclusivos y sensibles al género. Diversos estudios señalan que muchas mujeres continúan enfrentando barreras estructurales para acceder a empleos formales, debido a la persistencia de responsabilidades de cuidado no remunerado, condiciones laborales precarias y un acceso limitado a mecanismos de seguridad social. En este sentido, la expansión de sistemas integrales de cuidado y protección social resulta fundamental para promover una mayor participación económica femenina y garantizar condiciones laborales más equitativas.
A nivel mundial, el 83,7% de la población cuenta con algún derecho legal de acceso a servicios de salud, aunque la cobertura efectiva es considerablemente menor pues menos de dos tercios de la población global está realmente protegida por un sistema de atención sanitaria. Las brechas se intensifican en el caso de las mujeres. El 63,6% de ellas no recibe ningún tipo de apoyo económico durante el periodo perinatal, lo que refleja importantes déficits en los sistemas de protección de maternidad. Asimismo, los gastos de bolsillo continúan generando presiones económicas en los hogares: 13,2% de la población mundial destina más del 10% de su presupuesto familiar a gastos de salud, una proporción que se ha incrementado desde el año 2000. En muchos contextos, además, las mujeres enfrentan mayores gastos de salud que los hombres, debido a necesidades específicas relacionadas con la salud reproductiva, la maternidad y las desigualdades socioeconómicas que condicionan su acceso a servicios sanitarios.
En el caso del Perú, la evidencia también muestra importantes brechas en el acceso al empleo y en la calidad de las condiciones laborales. Los informes recientes sobre tendencias del empleo indican que las mujeres se concentran con mayor frecuencia en sectores caracterizados por altos niveles de informalidad y baja cobertura de seguridad social. A ello se suma el peso del trabajo de cuidados no remunerado, que continúa siendo una de las principales limitaciones para su inserción laboral y su desarrollo profesional.
Desde una perspectiva del mercado laboral, uno de los desafíos más relevantes es la brecha en la participación económica. En el Perú, solo el 51% de las mujeres en edad de trabajar participa en el mercado laboral, frente al 72% de los hombres. Esta brecha se encuentra asociada a condiciones laborales más precarias para las mujeres, quienes presentan mayores tasas de informalidad, subempleo y trabajo independiente. Asimismo, la desigualdad también se expresa en los ingresos laborales: en promedio, las mujeres perciben ingresos mensuales aproximadamente 25% menores que los hombres, lo que refleja la persistencia de una brecha salarial de género en el país.
Otro factor estructural que condiciona la participación laboral femenina es la desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidados. Según información del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), las mujeres registran una carga total de trabajo semanal aproximadamente nueve horas mayor que la de los hombres, debido principalmente a que realizan cerca de 23 horas adicionales de tareas domésticas y de cuidado no remunerado. Esta sobrecarga de trabajo limita su disponibilidad para participar en el mercado laboral, acceder a oportunidades de formación y avanzar en sus trayectorias profesionales.
La maternidad genera impactos significativos en la trayectoria laboral femenina y constituye uno de los factores estructurales que explican la persistencia de las brechas de género en el mercado de trabajo. En el caso del Perú, estudios comparativos indican que alrededor del 41% de las mujeres deja de trabajar después del nacimiento de su primer hijo, fenómeno que no se observa con la misma intensidad entre los hombres y que evidencia una marcada asimetría en la distribución de responsabilidades familiares. Este fenómeno, conocido en la literatura económica como penalización por maternidad, contribuye a ampliar las brechas de ingresos, experiencia laboral y oportunidades profesionales a lo largo del ciclo de vida laboral. La evidencia internacional confirma esta dinámica. Investigaciones comparativas muestran que las trayectorias laborales de las mujeres suelen verse condicionadas por factores institucionales, normas sociales y la disponibilidad de políticas de conciliación entre trabajo y familia. En particular, el análisis realizado para diversos países europeos demuestra que la participación laboral femenina está estrechamente vinculada al diseño de los sistemas de apoyo a las familias y a las políticas de cuidado, lo que evidencia que las desigualdades de género en el empleo no responden únicamente a decisiones individuales, sino también a estructuras económicas e institucionales que condicionan las oportunidades laborales de las mujeres.
En paralelo, el emprendimiento femenino ha adquirido una creciente relevancia dentro del tejido productivo nacional. De acuerdo con el tablero Mujer Empresaria del observatorio PRODUCEmpresarial, existe un número creciente de empresas formales lideradas por mujeres en el Perú, principalmente en los sectores de comercio y servicios, y en su mayoría correspondientes a micro y pequeñas empresas. Este fenómeno refleja el papel cada vez más importante de las mujeres en la dinamización del tejido empresarial y en la generación de empleo. A nivel territorial, Lima concentra el mayor número de empresas lideradas por mujeres, seguida por regiones como Arequipa, La Libertad y Piura, donde la actividad comercial y de servicios impulsa el emprendimiento femenino. No obstante, persisten desafíos importantes vinculados con el acceso al financiamiento, la digitalización de los negocios y la inserción en sectores de mayor productividad.
En este contexto, la institucionalización de políticas de cuidado y protección social adquiere una importancia estratégica. Cuando las mujeres cuentan con servicios de cuidado accesibles y con mecanismos adecuados de seguridad social, se reducen significativamente las barreras que limitan tanto su participación laboral como la creación y expansión de emprendimientos liderados por ellas. Desde esta perspectiva, fortalecer los sistemas de cuidado no solo constituye una política social orientada al bienestar, sino también una estrategia económica capaz de ampliar la productividad y la participación femenina en la actividad económica.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la evidencia sugiere que avanzar hacia una mayor igualdad de género en el mercado laboral peruano requiere fortalecer tres pilares fundamentales: la promoción del empleo decente, la consolidación de sistemas integrales de cuidado y el impulso al emprendimiento femenino. Reducir las brechas de género no solo responde a un imperativo de justicia social, sino que también constituye una condición esencial para promover un crecimiento económico más inclusivo, sostenible y equitativo en el país.

Referencias:
BBVA Research. (2024). Brecha de género en Perú.
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Ministerio de la Producción del Perú. (2025). Tejido Mujer: tablero de empresas formales conducidas por mujeres. Observatorio PRODUCEmpresarial. https://www.producempresarial.pe/tejido-mujer-tablero/
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Organización Internacional del Trabajo. (2024). Trabajo decente y seguridad social en la institucionalización del cuidado. https://www.ilo.org/es/publications/trabajo-decente-y-seguridad-social-en-la-institucionalizacion-del-cuidado
Sobre el autor:
La Dra. Norma Constanza Velásquez Rodríguez es Jefe del Departamento de Investigación de la Facultad de Ciencias Económicas y Comerciales (FCEC) de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS).


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