En el marco del 28.º aniversario de la UCSS, compartimos las reflexiones sobre la celebración de la eucaristía, y la homilía realizada por el Gran Canciller, Mons. Neri Menor Vargas.
Por: Marco Arias, Director de la DMCC

Este 31 de mayo, conmemoramos los 28.º aniversario de fundación de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS).
Este 29 de mayo, la universidad conmemoró su XXVIII aniversario con una misa solemne en la Parroquia El Buen Pastor, donde su Gran Canciller, Mons. Neri Menor Vargas, llamó a fortalecer la identidad institucional frente a los desafíos educativos actuales.
La celebración eucarística se realizó en el marco del Año Jubilar Diocesano, coincidiendo con los 300 años de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo y los 30 años de la Diócesis de Carabayllo. Al acto religioso asistieron el rector, vicerrectores, decanos, docentes, estudiantes y personal administrativo y de servicio.
Durante la homilía, Monseñor Neri enfatizó que la responsabilidad de ser universidad exige hoy un mayor esfuerzo por crecer en identidad y autenticidad. Refiriéndose a las lecturas bíblicas, advirtió sobre el peligro de enfocarse exclusivamente en los aspectos exteriores, técnicos o de prestigio, descuidando la vida interior y los frutos auténticos. Nuestro obispo recordó los orígenes de la UCSS fundada por Mons. Lino Panizza en 1998 y destacó la expansión desde la UCSS hacia las cinco filiales en Atalaya, Tarma, Huaura, Chulucanas y Nueva Cajamarca. Exhortó a la comunidad universitaria a buscar una visión verdaderamente trascendente.
A partir de la Carta Apostólica del Papa León XIV Diseñar nuevos mapas de esperanza; el Gran Canciller dejó importantes reflexiones teológicas y pastorales aplicadas al quehacer académico y formativo:
Sobre los riesgos del exitismo puramente técnico:
En las escenas bíblicas de Jesús buscando frutos en una higuera que, aunque frondosa, estaba vacía, y la otra referida al Templo de Jerusalén: un edificio majestuoso, orgullo y símbolo de la fe judía, sin embargo, se había alejado mucho de su propósito, de ser una casa de oración lo habían “convertido en una cueva de bandidos”. Ambas imágenes nos advierten sobre el riesgo de un “eficientismo sin alma” en el ámbito académico. Sin una visión trascendente, corremos el riesgo de caer en una “estandarización del conocimiento que empobrece el espíritu”.
Sobre la coherencia de la identidad católica:
«Nuestra identidad católica no es solo una etiqueta, sino una savia que debe nutrir nuestro corazón. Si nuestra vida está centrada en Jesús y su Evangelio, cada acción académica y profesional será un fruto auténtico y no una vana apariencia».
Sobre la concepción del diálogo y el conocimiento:
Una “verdad que no se impone”, que “no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir”; un lugar “donde las preguntas no se silencian y la duda no se prohíbe, sino que se acompaña”.
Sobre el valor de lo humano frente al avance tecnológico:
“Tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor”.
Hacia el final de la ceremonia, Mons. Neri agradeció la entrega diaria de toda la familia universitaria. Pidió al Señor que asista a la institución con su gracia para que continúe creciendo con fidelidad y valentía en su testimonio. Asimismo, instó a que los logros y títulos académicos se transformen en acciones concretas en beneficio de los más necesitados. Concluyó la Santa Misa encomendando el porvenir de la universidad a la protección de la Virgen María, Sedes Sapientiae.
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