
Carlos cursa el quinto ciclo de la carrera de Derecho en la UCSS. Su historia está marcada por un sueño que permaneció pendiente durante décadas, el apoyo de sus hijos y una nueva etapa en la que descubrió que la edad no es un límite para seguir aprendiendo.
Por: Piero Alva.
31 de Agosto, 2026.
Hay sueños que pueden esperar años, pero no necesariamente desaparecen. El de Carlos Henríque permaneció presente durante gran parte de su vida, hasta que, a los 70 años, decidió volver a las aulas para estudiar Derecho.
Natural de Trujillo, Carlos siempre sintió interés por las leyes. Sin embargo, fue su experiencia como dirigente de su comunidad, donde llegó a ocupar el cargo de secretario general, la que fortaleció su deseo de conocer el Derecho.
Durante ese periodo tuvo que gestionar ayudas y buscar soluciones para su pueblo. Fue entonces cuando comprendió que conocer las leyes podía darle más herramientas para servir a los demás.
“Siempre me apasionó el Derecho, sobre todo las cuestiones de la ley”, cuenta Carlos. “Uno puede hacer muchas cosas, pero tiene las limitaciones de no conocer Derecho. Pienso que hubiera podido hacer muchas cosas más si es que lo hubiera conocido”.
Un sueño que tuvo que esperar.
La vida, sin embargo, llevó a Carlos por otros caminos. Antes de llegar a la universidad, tuvo que postergar en varias ocasiones sus proyectos de estudio. Incluso tuvo la intención de estudiar Electrónica en la Fuerza Aérea, pero las responsabilidades que llegaron con la formación de una familia hicieron difícil continuar.
Aun así, el deseo de estudiar jamás desapareció.
El impulso definitivo llegó gracias a sus hijos. Ellos, ya convertidos en profesionales, conocieron la historia de una persona de 75 años que había logrado convertirse en abogado. Para ellos, aquella historia también podía ser la de su padre.
“Mira, papá, ese señor de 75 años y ahora es abogado. ¿Tú por qué no puedes ser lo mismo? Si a ti te gustan los estudios, siempre has querido estudiar”, recuerda Carlos.
Sus hijos no se quedaron solamente en las palabras. Le ofrecieron su apoyo para que pudiera retomar sus estudios y concretar aquello que durante tantos años había quedado pendiente.
“Si tú nos enseñaste a ser luchadores, tú nos dijiste que teníamos que cumplir nuestros sueños, entonces se demuestra que tú también puedes cumplir tus sueños”, le dijeron.
Para Carlos, ese acompañamiento tiene un significado especial. Durante años fue él quien impulsó a sus hijos a luchar por sus propias metas. Hoy, son ellos quienes lo acompañan a él en este nuevo desafío.
Aprender también es volver a empezar
Ingresar a la universidad significó enfrentarse a un reto que iba más allá de sus propios estudios. Uno de los principales desafíos para Carlos fue adaptarse a la tecnología.
“Para mi edad, el reto más grande ha sido la tecnología”, reconoce.
Sus hijos fueron importantes para superar este reto, pero también encontró apoyo en sus compañeros de aula. Al inicio, reconoce, se sintió fuera de lugar al encontrarse rodeado de estudiantes mucho más jóvenes.
Con el paso del tiempo, esa sensación cambió.
Sus compañeros comenzaron a acercarse, ayudarlo y preocuparse por él. Incluso recuerda con una sonrisa que, durante sus primeros días, algunos llegaron a confundirlo con un profesor.
Hoy, aquella distancia inicial se convirtió en amistad.
“Ahora formamos un círculo bastante grande de compañeros y amigos dentro de la universidad, que son los que me apoyan bastante. Siempre se preocupan por mí y eso realmente me alienta a seguir adelante”, señala.
La experiencia también le ha permitido encontrar en la vida universitaria un espacio donde sentirse acompañado. Ya reconoce a sus compañeros por los pasillos, conversa con ellos y siente que forma parte de una comunidad que, al comienzo, parecía tan diferente a él.
“La edad no debe ser ningún impedimento”
Carlos continúa avanzando en la carrera de Derecho. Todavía le queda camino por recorrer, pero cada ciclo representa también un paso más hacia aquel sueño que decidió recuperar.
Su historia le ha enseñado que los años no necesariamente significan el final de una meta. Por el contrario, pueden convertirse en una razón más para intentarlo.
“Cuando decides retomarlo, te das cuenta de que puedes lograrlo”, afirma.
Por eso, su mensaje está dirigido a quienes alguna vez pensaron que ya era demasiado tarde para estudiar, cambiar de rumbo o cumplir un sueño.
“No interesa la edad que uno tenga. Probablemente son las ganas que uno le ponga para poder conseguirlo. Que la edad no sea ningún impedimento”.
Carlos sabe que no es el único que decidió volver a estudiar después de muchos años. Ha conocido historias de personas que, como él, continúan preparándose y buscando nuevas oportunidades.
Y esa realidad también lo impulsa.
“Si ellos pueden, ¿por qué yo no puedo?”, se pregunta.
Hoy, desde las aulas de la UCSS, Carlos tiene una respuesta para esa pregunta.
Porque para él, estudiar Derecho a los 70 años no significa comenzar tarde. Significa, finalmente, retomar un sueño que nunca dejó de acompañarlo.
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