
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, las cifras nacionales evidencian la necesidad de fortalecer la prevención, la detección temprana y el acceso oportuno a los servicios de atención psicológica.
Por: Piero Alva.
10 de Octubre, 2026.
Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia del bienestar psicológico y los desafíos que enfrenta la sociedad para garantizar una atención oportuna. En el Perú, los registros del Ministerio de Salud (Minsa) evidencian una importante demanda de servicios por problemas como la depresión y la ansiedad, lo que pone de relieve la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y acompañamiento.
Durante 2025, el Minsa reportó 222 245 personas atendidas por depresión. De acuerdo con los datos difundidos por la institución, el 75,7 % correspondió a mujeres y el 24,3 % a hombres. Asimismo, los adultos representaron el 41 % de las atenciones, seguidos de los jóvenes, con el 26,2 %. Estas cifras muestran la importancia de abordar la salud mental desde una perspectiva integral, que considere las distintas etapas de la vida y los factores personales, familiares y sociales que influyen en el bienestar.
La ansiedad también representa un motivo importante de atención. Durante el mismo año, el sector Salud registró más de 325 000 casos atendidos por esta problemática. Frente a este panorama, la detección temprana de los síntomas, la orientación profesional y el acceso a tratamientos adecuados constituyen aspectos fundamentales para evitar que las dificultades emocionales se agraven.
Los retos de la atención en el Perú
Para responder a esta demanda, el país cuenta con una red de Centros de Salud Mental Comunitaria, que busca acercar los servicios especializados a las personas y sus familias. A ello se suman alternativas de orientación, como la Línea 113 del Minsa, opción 5, que brinda asistencia en salud mental las 24 horas del día.
No obstante, la atención de esta problemática no depende únicamente de la disponibilidad de servicios. La desinformación, los prejuicios y el temor a ser juzgado pueden dificultar que una persona reconozca sus necesidades y solicite ayuda. Por ello, promover una cultura de cuidado psicológico requiere también generar espacios de escucha, brindar información confiable y fomentar una actitud de respeto hacia quienes atraviesan dificultades emocionales.
En ese sentido, la prevención cumple un papel esencial. Identificar cambios persistentes en el estado de ánimo, alteraciones del sueño, dificultades para desarrollar las actividades cotidianas o un aislamiento prolongado puede ayudar a reconocer cuándo es necesario buscar orientación profesional. Estas señales deben evaluarse considerando cada situación particular y no sustituyen una valoración especializada.
Una responsabilidad compartida
La promoción de la salud mental involucra a las familias, las instituciones educativas, los centros de trabajo y los servicios sanitarios. Favorecer entornos de confianza, fortalecer las redes de apoyo y facilitar el acceso a profesionales son acciones que contribuyen a construir comunidades más informadas y capaces de acompañar a quienes necesitan ayuda.
En el ámbito universitario, este compromiso también implica reconocer los desafíos emocionales que pueden presentarse durante la formación académica y promover espacios donde los estudiantes puedan expresar sus preocupaciones y acceder a orientación cuando lo requieran.
En el Día Mundial de la Salud Mental, el desafío para el Perú consiste en continuar fortaleciendo la prevención, reducir los estigmas y garantizar que buscar ayuda sea una posibilidad accesible para todos. Cuidar la salud mental es una parte fundamental del bienestar integral y una tarea que requiere el compromiso de toda la sociedad.
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