
Estudio publicado en la revista científica Children analizó a 707 escolares de Lima y encontró asociaciones entre la baja tolerancia a la frustración, la reacción ante el fracaso y los problemas emocionales y conductuales.
Por: Piero Alva.
26 de Ocubre, 2026.
La manera en que los niños afrontan los errores, la frustración y sus propias expectativas puede estar relacionada con su bienestar emocional. Así lo señala una investigación liderada por el Mg. Roger Angulo-Salas, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), que examinó la relación entre la tolerancia a la frustración, el perfeccionismo infantil y los problemas de salud mental.
El estudio, titulado “Low Frustration Tolerance, Childhood Perfectionism, and Mental Health Problems in Peruvian Children: A Network Analysis”, fue publicado el 15 de octubre de 2026 en la revista internacional Children. También participaron María Ortiz-Romaina, estudiante de Psicología de la UCSS, y el Mg. Jonatan Baños-Chaparro, de la Universidad Privada Norbert Wiener.
¿Qué encontró la investigación?
El estudio incluyó a 707 escolares de entre 8 y 12 años, provenientes de cuatro instituciones educativas de Lima, dos públicas y dos privadas.
Entre los principales hallazgos, los investigadores identificaron una asociación entre la baja tolerancia a la frustración y los problemas de conducta. Asimismo, la reacción negativa ante el fracaso estuvo relacionada con dificultades emocionales, como la tristeza, la preocupación y el retraimiento. También se encontró una relación entre las autodemandas perfeccionistas y la reacción ante el fracaso.
Para analizar estas variables, se empleó el análisis de redes psicológicas, que permite examinar las conexiones entre distintas dimensiones. Al tratarse de un estudio transversal, los resultados muestran asociaciones, pero no permiten establecer relaciones de causa y efecto.
La importancia del acompañamiento infantil.
Según explicó Angulo-Salas, situaciones cotidianas como equivocarse, perder en un juego o no alcanzar un resultado esperado pueden representar desafíos para los niños. Por ello, destacó la importancia de que las familias y los docentes promuevan espacios donde puedan expresar sus emociones y comprender que los errores forman parte del aprendizaje.
El investigador también precisó que exigirse para alcanzar metas no es necesariamente negativo; la dificultad puede surgir cuando el niño experimenta un malestar intenso al no cumplir sus propias expectativas.
Finalmente, el estudio plantea la necesidad de desarrollar nuevas investigaciones que permitan comprender cómo evolucionan estas variables a lo largo del tiempo y ampliar la evidencia a otras regiones del Perú.
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