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El ENFEN prevé temperaturas superiores a lo habitual y lluvias por encima de lo normal en distintas zonas del país. La especialista de la FCAA, María Mercedes Medina, analiza los posibles impactos en la agricultura.

Por: Adriana Torres

07 de octubre, 2026


El Niño Costero continuará presente en el Perú durante los próximos meses. De acuerdo con el Comunicado Oficial ENFEN N.° 17-2026, publicado el 28 de septiembre, este fenómeno mantendría una magnitud extraordinaria, asociada al calentamiento del mar frente a las costas peruana y ecuatoriana, hasta enero de 2027. Luego, se espera que disminuya progresivamente hacia el otoño de ese año.

El Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) también prevé que El Niño en el Pacífico ecuatorial central, conocido como El Niño Global, mantenga un comportamiento similar durante este periodo. Aunque se trata de fenómenos relacionados, se diferencian por la región del océano Pacífico en la que se desarrollan. Ambos pueden presentarse de manera simultánea y generar efectos distintos según las condiciones de cada territorio.

Lluvias y temperaturas: ¿qué se espera para los próximos meses?

Entre octubre y diciembre de 2026, el ENFEN prevé lluvias por encima de lo normal en la costa norte y central, así como en los valles de la vertiente occidental norte de los Andes. Además, no se descartan episodios aislados de lluvias de moderada a fuerte intensidad, principalmente en la costa norte.

Estas condiciones podrían generar un incremento de los caudales de los ríos Tumbes, Chira, Piura, La Leche y Jequetepeque. En contraste, para la sierra sur y la Amazonía se esperan precipitaciones y caudales entre normales y por debajo de lo habitual.

Para el verano de 2027, el panorama sería similar: se mantienen las previsiones de lluvias por encima de lo normal en la costa norte, costa central y la vertiente occidental norte de los Andes, mientras que en el sur andino y la Amazonía podrían presentarse condiciones normales o deficitarias.

Anomalía de la temperatura del mar en el Pacífico Tropical entre el 16 y el 27 de septiembre de 2026. Fuente: ENFEN.

A este panorama se suma el incremento de las temperaturas del aire. El ENFEN prevé temperaturas muy superiores a lo habitual a lo largo de la costa peruana y advierte una alta probabilidad de que se registren nuevos récords de temperatura.

Un impacto que no se limita a las lluvias

Para la Eco. MSc. María Mercedes Medina M., especialista de la Facultad de Ciencias Agrarias y Ambientales de la UCSS, los posibles efectos de El Niño deben analizarse más allá de las lluvias intensas. La combinación de temperaturas elevadas, cambios en las precipitaciones y eventos extremos puede generar distintos niveles de riesgo según las características de cada territorio.

En las zonas donde se presenten lluvias intensas podrían producirse inundaciones, desbordes de ríos, huaicos, erosión y anegamiento de terrenos agrícolas. Estas condiciones también pueden afectar canales de riego, bocatomas, reservorios y vías rurales, generando dificultades tanto para la producción como para el traslado de los productos hacia los mercados.

La costa norte concentra parte importante de estos riesgos, especialmente en Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, donde confluyen temperaturas elevadas, actividad agrícola, valles irrigados y exposición a inundaciones, desbordes y activación de quebradas. Sin embargo, Áncash y Lima también requieren seguimiento ante posibles cambios en las condiciones climáticas.

En otras zonas del país, los efectos pueden ser diferentes. En la sierra, las lluvias y el incremento de los caudales pueden favorecer la ocurrencia de huaicos y deslizamientos y afectar las vías utilizadas para transportar la producción. Y en la Amazonía, el contexto puede combinar temperaturas elevadas, lluvias intensas localizadas, variaciones en los niveles de los ríos y periodos secos.

Por ello, El Niño no significa necesariamente que lloverá más en todo el país. El impacto dependerá de las condiciones que se presenten en cada territorio.

Las altas temperaturas también pueden generar efectos incluso cuando no se registran lluvias extraordinarias. Según Medina, el calor aumenta las necesidades de agua de los cultivos y puede alterar procesos como la floración y la maduración. Un ejemplo es el mango Kent. La especialista señala que en zonas de Piura y Lambayeque se han observado condiciones de mayor crecimiento vegetativo y dificultades en la inducción floral, un proceso necesario para la producción del fruto.

Las altas temperaturas pueden alterar la floración y maduración de cultivos como el mango, especialmente en zonas de la costa norte. (Imagen generada con IA)

¿Qué cultivos requieren mayor vigilancia?

Entre los cultivos que requieren especial atención se encuentran el mango, arroz, banano, limón, maíz amarillo duro y caña de azúcar, además de otros productos agrícolas de la costa.

En el caso del arroz y otros cultivos de valle, el exceso de agua y los problemas de drenaje pueden generar condiciones desfavorables para su desarrollo. A esto se suma la combinación de altas temperaturas y humedad, que puede incrementar determinados riesgos fitosanitarios.

Las plagas y enfermedades también forman parte del panorama. De acuerdo con Medina, las temperaturas elevadas pueden acelerar el desarrollo de algunos insectos, mientras que la combinación de calor, humedad y presencia de agua sobre hojas, flores o frutos puede favorecer la aparición de hongos y otros agentes patógenos.

El contexto también representa un desafío para la agroexportación. Las variaciones de temperatura y precipitación pueden modificar los volúmenes de producción, la calidad de los productos y los periodos de cosecha, especialmente en cultivos destinados a mercados internacionales.

Por ello, el comportamiento climático de los próximos meses será un factor que deberá ser seguido tanto por los productores como por las autoridades del sector.

La prevención será clave

Ante este escenario, Medina señala que será importante hacer seguimiento a las condiciones climáticas y agroclimáticas y, según la situación de cada zona y cultivo, evaluar cambios en las fechas de siembra, riego, fertilización y cosecha.

También recomienda mantener en buenas condiciones los canales y sistemas de drenaje, revisar bocatomas y reservorios y monitorear la aparición de plagas y enfermedades. En las zonas de mayor riesgo, será necesario identificar posibles puntos de inundación, desbordes o activación de quebradas, así como rutas alternativas para el traslado de los productos.

Estas medidas deben ir acompañadas de la coordinación entre productores, juntas de usuarios de agua y autoridades. El ENFEN, por su parte, recomienda tomar en cuenta los escenarios de riesgo, los avisos meteorológicos y los pronósticos estacionales para prepararse ante los posibles impactos.

Las consecuencias también podrían sentirse en los precios de algunos alimentos si disminuye la producción, se dificulta el transporte o aumentan los costos. Sin embargo, esto no significa que vaya a producirse un desabastecimiento generalizado.

El ENFEN continuará monitoreando la evolución de las condiciones en el país. Su próximo comunicado oficial está previsto para el 15 de octubre de 2026. Mientras tanto, se recomienda seguir los reportes de las entidades técnico-científicas y mantenerse atentos a sus actualizaciones.

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