
En el marco de esta efeméride, la doctora Angie Luisa Romero destaca el papel de los traductores en la comunicación intercultural y señala que el dominio de otras lenguas constituye una competencia transversal para los profesionales del siglo XXI.
Por: Piero Alva.
29 de Setiembre, 2026.
En una sociedad cada vez más globalizada e interconectada, la traducción se ha convertido en una herramienta fundamental para el intercambio de conocimientos, el desarrollo profesional y el entendimiento entre culturas. Su importancia trasciende la transformación de palabras de un idioma a otro, pues permite que la información llegue a distintas comunidades de manera clara, precisa y contextualizada.
En el marco del Día Internacional de la Traducción, que se conmemora cada 30 de septiembre, la doctora Angie Luisa Romero reflexiona sobre el valor de esta disciplina y su relevancia en la formación de los futuros profesionales.
«La traducción se ha convertido en un puente estratégico«, sostiene la especialista, quien destaca que gran parte de los avances científicos, médicos y tecnológicos se difunden inicialmente en otros idiomas. En ese sentido, la labor de los traductores resulta esencial para facilitar el acceso a información especializada y contribuir a que el conocimiento trascienda las barreras lingüísticas.
El dominio de idiomas como competencia profesional
El aprendizaje de una segunda lengua ha dejado de ser un conocimiento complementario para convertirse en una competencia transversal en la educación superior. Para Romero, el dominio de idiomas como el inglés, el chino o el portugués permite que los estudiantes accedan a investigaciones internacionales, artículos científicos y nuevas perspectivas en sus respectivas disciplinas.
Esta capacidad no solo favorece el aprendizaje autónomo, sino que también contribuye al desarrollo de la flexibilidad cognitiva y amplía las posibilidades de crecimiento profesional.
«Los profesionales no deben tener la mentalidad de que solo van a crecer en su país, sino que también pueden salir al extranjero, hacer empresa y, por qué no, regresar con esos conocimientos adquiridos para contribuir al desarrollo de su propia nación«, señala.
Sin embargo, la especialista precisa que conocer un idioma no equivale necesariamente a tener la capacidad de traducirlo. Mientras que el dominio de una lengua permite establecer una comunicación cotidiana, la traducción exige comprender los contextos culturales, los aspectos técnicos y las particularidades del mensaje original para transmitirlo con fidelidad y claridad.
En ese proceso, el traductor no solo facilita la comprensión, sino que también contribuye a la construcción del pensamiento crítico y al acercamiento entre distintas realidades.
Inteligencia artificial: una herramienta, no un reemplazo
La incorporación de la inteligencia artificial ha transformado los procesos de traducción, especialmente por su capacidad para procesar grandes volúmenes de información y agilizar determinadas tareas. No obstante, Romero considera que estas herramientas presentan limitaciones frente a las capacidades humanas.
«Las emociones, el pensamiento crítico, el juicio y la capacidad reflexiva son habilidades que la inteligencia artificial no va a poder reemplazar«, afirma.
La especialista explica que, si bien la tecnología puede identificar elementos y ofrecer interpretaciones de una obra literaria, la comprensión profunda de las emociones, los sentimientos y las experiencias humanas requiere una sensibilidad que continúa siendo indispensable en el ejercicio profesional.
Por ello, el desafío para los futuros traductores no consiste en competir con la tecnología, sino en desarrollar competencias que les permitan aprovechar sus herramientas sin perder de vista el criterio humano.
Un idioma como puerta al mundo
Finalmente, Romero dirige un mensaje a los estudiantes que consideran el aprendizaje de otros idiomas como una obligación académica o un requisito que deben cumplir para obtener su título profesional.
«Saber más de un idioma es comprar un pase al mundo, a esta globalización, para pisar terreno internacional y crecer«, enfatiza.
En esa línea, invita a los jóvenes a ampliar sus horizontes y comprender que el conocimiento de otras lenguas puede abrirles oportunidades laborales, fortalecer sus redes de contacto y permitirles dejar una huella a través de su trabajo y desempeño profesional.
En el Día Internacional de la Traducción, esta reflexión recuerda que aprender un idioma no solo significa adquirir una nueva forma de comunicarse, sino también descubrir otras culturas, acceder a nuevas oportunidades y participar activamente en un mundo donde el conocimiento no reconoce fronteras.
También te puede interesar:
