Javier Aponte Elera, egresado de Ingeniería Agroindustrial y Biocomercio de la UCSS Filial Morropón: Chulucanas, pasó de formarse como becario de Beca 18 a desarrollar investigaciones en alimentos y completar una maestría en la Universidad de Buenos Aires. Hoy retorna a su alma mater como docente.

Por: Adriana Torres

15 de Setiembre, 2026


Para Javier Aponte Elera, la agricultura siempre estuvo presente. Originario de Huancabamba, en la sierra de Piura, creció en una familia dedicada al campo y en contacto permanente con las actividades agrícolas. Ese vínculo con su entorno fue determinante cuando tuvo que elegir una carrera profesional y, en 2013, inició sus estudios de Ingeniería Agroindustrial y Biocomercio en la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), como integrante de la primera promoción de Beca 18 en universidades privadas.

La llegada de la UCSS a su provincia fue, para él, una oportunidad para acceder a una formación universitaria sin alejarse de su región. Entre las carreras que se ofrecían se encontraban Ingeniería Ambiental e Ingeniería Agroindustrial y Biocomercio. Su cercanía con el campo lo llevó a optar por esta última y, desde los primeros años, comenzó a interesarse por el potencial que tenían los productos de la región para convertirse en alternativas con valor agregado.

Uno de los momentos que marcaría su trayectoria ocurrió durante el sexto ciclo. Gracias al vínculo generado por la entonces coordinadora académica, Silvia Gutiérrez, tuvo la oportunidad de realizar prácticas en una planta piloto de la Universidad Nacional Agraria La Molina, donde conoció los procesos de elaboración de productos lácteos como yogures, helados y quesos.

Esta experiencia despertó aún más su interés por la investigación y por la posibilidad de desarrollar productos a partir de insumos propios de Piura. Al momento de realizar su tesis de pregrado, decidió trabajar con dos productos representativos de la región: la panela granulada, producida principalmente en la provincia de Ayabaca, y el café de altura.

El resultado fue una investigación orientada a la elaboración de un yogur con panela granulada y café. La experiencia no terminó con la sustentación de la tesis. Con la asesoría de sus docentes, el trabajo fue convertido posteriormente en un artículo científico que llegó a publicarse en una revista brasileña especializada en tecnología de alimentos, indexada en Scopus y Web of Science.

Del ejercicio profesional a la investigación

Tras egresar en 2017, Aponte Elera inició una etapa profesional diversa. Se desempeñó en Cáritas del Perú como formulador y responsable de un componente de un proyecto de medios de vida dirigido a familias afectadas por el fenómeno de El Niño. Posteriormente, trabajó en empresas agrícolas y desarrolló una trayectoria en el sector público vinculada a la gestión de residuos sólidos y ambiental.

Durante la pandemia, comenzó como supervisor en el área de gestión de residuos sólidos municipales. Su experiencia y las propuestas que desarrolló le permitieron asumir nuevas responsabilidades hasta llegar a desempeñarse como gerente de Servicios a la Comunidad y Gestión Ambiental, con cinco subgerencias bajo su responsabilidad.

Más adelante, retornó al sector privado y se incorporó al rubro minero, donde trabajó durante dos años en la supervisión de la calidad del servicio de alimentación colectiva. Esta experiencia le permitió ampliar su perspectiva profesional y acercarse nuevamente a un campo que ya había despertado su interés desde el pregrado: la ciencia y tecnología de los alimentos.

Fue entonces cuando decidió orientar nuevamente su trayectoria hacia la academia y la investigación.

Una nueva etapa en Buenos Aires

En 2024, postuló por segunda vez a la Beca Generación del Bicentenario. En su primer intento no logró obtenerla, pero utilizó esa experiencia para fortalecer su perfil y cumplir con los requisitos de la convocatoria. Su experiencia laboral, su paso por la docencia como jefe de prácticas, la publicación de un artículo científico y su admisión a una universidad internacional fueron algunos de los elementos que fortalecieron su postulación.

Finalmente, obtuvo una de las 130 becas otorgadas en su convocatoria y eligió la Universidad de Buenos Aires para cursar la Maestría en Bromatología y Tecnología de la Industrialización de Alimentos.

Durante la maestría se incorporó a un grupo de investigación del Laboratorio de Polímeros, Nanopartículas y Coloides Alimentarios y centró su trabajo en las proteínas vegetales. Su investigación buscó mejorar las propiedades de una proteína comercial de arveja mediante una técnica denominada homogenización de alta presión.

El objetivo era mejorar su solubilidad y estabilidad para facilitar su utilización en el desarrollo de bebidas similares a las bebidas lácteas. Se trata de un campo relacionado con el desarrollo de alternativas a productos tradicionales y con el aprovechamiento de tecnologías que permitan conservar las propiedades nutricionales de los alimentos.

Tras culminar la maestría y obtener el reconocimiento de su título en el Perú, Aponte Elera decidió que era momento de regresar.

Volver a la UCSS desde otra perspectiva

Nueve años después de su egreso, su retorno a la UCSS ocurre desde un lugar diferente. Esta vez, no como estudiante, sino como docente de la Facultad de Ciencias Agrarias y Ambientales (FCAA) en la Filial Morropón: Chulucanas.

“Es confortable volver, pero desde otra mirada, otra perspectiva”, señala al recordar su regreso a las aulas. Ahora observa la universidad con la experiencia acumulada durante estos años y vuelve a reconocer en su entorno una de las principales fortalezas de la formación que recibió.

Para él, la ubicación de la filial, cercana a los bosques nublados y los páramos andinos de Piura, representa una oportunidad para continuar desarrollando investigación y aprovechar la diversidad biológica de la región.

Actualmente, dicta los cursos de Fermentaciones Alimentarias, Biotecnología en Procesos Agroindustriales y Seminario de Investigación 1, áreas vinculadas tanto con su formación de posgrado como con la experiencia que ha adquirido en los últimos años.

Su retorno también representa la posibilidad de compartir con los estudiantes conocimientos que trascienden las aulas, como experiencias profesionales en los sectores público y privado, formación internacional y, sobre todo, una perspectiva construida a partir de la investigación de los recursos y productos de su propia región.

Desde aquella primera experiencia investigando el potencial de la panela y el café de Piura durante su etapa de pregrado, hasta el estudio de proteínas vegetales en Buenos Aires, su trayectoria mantiene un mismo hilo: encontrar en la ciencia y la tecnología nuevas posibilidades para los alimentos y para el desarrollo agroindustrial.

Ahora, desde Chulucanas, busca continuar ese camino junto a una nueva generación de estudiantes.

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