Aportes de las ciencias económicas a la comprensión de los desafíos actuales para el desarrollo sostenible de la sociedad

En el marco del Día del Economista en el Perú, la FCEC nos informa sobre los aportes de las ciencias económicas en la actualidad.

Por: Dr. Cesar Antonio Monterroso Coronado, coordinador del Programa Académico de Economía

La búsqueda del desarrollo económico sostenible se ha convertido en uno de los objetivos de la humanidad en el Siglo XXI. Para el logro de esta meta, la ciencia económica contribuye con las pautas y modelos que permitan la comprensión y regulación apropiada para el equilibrio entre crecimiento económico, equidad social y sostenibilidad ambiental.

Estos aportes teóricos y prácticos sustentan el diseño de los impuestos, subsidios y formulación de regulaciones ecológicas que buscan modificar la conducta humana y prácticas empresariales en el ámbito de la producción y consumo global. De tal forma que la teoría económica impulsa el diseño y ajuste social hacia sistemas productivos que minimicen la acumulación de residuos y maximicen la reutilización de los recursos disponibles.

Toda esta finalidad de las ciencias económicas ha entrado en diálogo de puntos comunes con la doctrina social de la Iglesia. En este punto central, la relación entre la fe y las ciencias económicas ha servido para incluir el dilema ético en toda la perspectiva del análisis económico y social de las consecuencias de la puesta en marcha de sus propuestas.

Uno de los puntos comunes radica en la concepción de la persona humana. La teoría económica ha evolucionado desde su visión individualista hacia la concepción de una visión social. Es parte de esta evolución su declaración de la relevancia de la acción humana como el motor central de todo acto creativo, productivo y social. Allí radica la importancia de la acción ética de la persona humana. En este punto, la Doctrina Social de la Iglesia, desde Centesimus Annus (1991) hasta Fratelli tutti (2020), añade contenido humanístico a la declaración económica de que el principal objetivo empresarial no solamente es el lucro, sino también la comunidad de personas orientadas al bien común de la sociedad.

El modelo de desarrollo sostenible propuesto por la ciencia económica ha sido complementado bajo la óptica de la encíclica Laudato si (2015) con la visión de la crisis socioambiental. Con esta visión dual, se ha relacionado el proceso de medición del impacto sobre el ritmo de consumo y desperdicio, generando una deuda ecológica de las naciones desarrolladas sobre las menos desarrolladas.

Al enfoque técnico de la ciencia económica del proceso de inversión, la doctrina social de la iglesia la perfecciona con el enfoque humanista de Mensuram Bonam (2022). Con este enfoque se propone a los inversionistas considerar el proceso de inversión de capitales como una herramienta de compromiso social, promoviendo la inversión de impacto social. Esto encuentra un significado socioambiental incorporado en el retorno financiero para evitar que el desarrollo industrial atente contra la vida o el medio ambiente.

En conclusión, el aporte analítico de las ciencias económicas para comprender los desafíos del desarrollo sostenible ha sido ampliado y profundizado con el aporte de la doctrina social de la iglesia, de un mundo interconectado y vulnerable a la acción ética de la persona humana para el logro del bienestar social, económico y ambiental, y con ello orientar a la sociedad hacia un futuro más justo, inclusivo y respetuoso con el planeta.

El Dr. Cesar Antonio Monterroso Coronado es Coordinador del Programa Académico de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Comerciales (FCEC) de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS).

Publicado el

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *