Proyectos impulsados desde el programa de Educación Especial, promueven la autonomía de jóvenes y el trabajo con sus familias.
Por: Adriana Torres, redacción CampUCSS

Desde el curso de prácticas preprofesionales del programa de Educación Especial de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades (FCEH) de la UCSS, han surgido emprendimientos que trascienden el aula para convertirse en verdaderos proyectos de vida. Se trata de Chuyakiru y Aroma, dos iniciativas lideradas por jóvenes que, con el acompañamiento de sus familias y docentes, han logrado desarrollar habilidades, autonomía y participación activa en sus entornos.
Chuyakiru: carnazas para perros que impulsan el aprendizaje
Chuyakiru, que en quechua significa “dientes limpios”, es un emprendimiento de carnazas para perros liderado por Franco Terbullino Góngora, de 15 años. “Elegimos impulsar este proyecto porque iba con el negocio que ya teníamos”, cuenta su madre, Amanda Góngora. Desde entonces, el emprendimiento no solo ha crecido en visibilidad en Lima Norte, sino que también se ha convertido en una herramienta clave para el desarrollo de Franco.
A través del negocio, Franco ha aprendido a reconocer cantidades, manejar dinero y fortalecer su lenguaje mediante el uso de material concreto. “Le enseñamos a contar con las mismas carnazas, a sumar y reconocer cantidades”, explica su madre.
El proceso no ha estado exento de retos. Para la familia, uno de los principales fue la aceptación y adaptación a una nueva dinámica de vida. “Tuvimos que reorganizarnos, trabajar desde casa y pensar el negocio en función de nuestros tiempos y de Franco”, señala.
El acompañamiento docente ha sido fundamental. La docente Giuliana Reto, jefe de prácticas de la carrera de Educación Especial de la UCSS, trabajó con Franco en sus habilidades sociales, comunicación y autonomía. “No vimos su ecolalia como una barrera, sino como una fortaleza. A partir de la repetición, estructuramos su diálogo para la atención al cliente”, explica la docente.
Gracias a este proceso, Franco ha logrado interactuar con mayor seguridad, regular sus emociones y desenvolverse como un joven emprendedor. Además, su familia proyecta que el emprendimiento pueda integrar a otros jóvenes con TEA, generando oportunidades laborales.




Aroma: infusiones artesanales creadas desde sus gustos
El segundo emprendimiento, Aroma, es liderado por Renzo Aguirre Huamán y consiste en la elaboración de infusiones artesanales a base de frutas y hierbas deshidratadas. La idea surgió a partir de la observación de sus gustos y características sensoriales.
“Renzo es muy sensible a los olores, huele todo. Entonces encontramos en las infusiones una conexión perfecta con él”, cuenta su madre, Lizbeth Huamán. El proyecto fue diseñado respetando sus preferencias y procesos. Cada producto responde a lo que él disfruta y acepta, lo que ha permitido una mayor implicancia en cada etapa: desde el corte de los insumos hasta la presentación final. El camino tampoco fue sencillo. “El mayor reto fue la adaptación. Era una etapa difícil, pero poco a poco él fue logrando cada proceso, y eso nos daba confianza”, recuerda su madre.
Con el tiempo, Aroma ha evolucionado, incorporando detalles personalizados, presencia en redes sociales y pedidos de distintos clientes. Todo el proceso involucra a la familia, fortaleciendo no solo el emprendimiento, sino también los vínculos.
Desde el enfoque pedagógico, el proyecto nació como parte del curso de tránsito a la vida adulta. La docente Delsa Maldonado Tarraga, egresada UCSS, explica que la clave fue partir de las características del estudiante. “No buscábamos una idea comercial cualquiera, sino una que él disfrute, consuma y pueda sostener en el tiempo”.
El aprendizaje se desarrolló tanto en el centro educativo como en casa, utilizando apoyos visuales, pictogramas y estrategias paso a paso. Esto permitió que Renzo desarrolle habilidades como la tolerancia a la espera, la identificación de insumos y la mejora en su expresión gráfica, que hoy forma parte de la marca.





Educación inclusiva que transforma
Ambos casos evidencian el impacto del enfoque humanista del programa de Educación Especial de la UCSS, que promueve el trabajo articulado entre estudiantes, docentes y familias.
Las docentes de la carrera, destacan que estos proyectos permiten que los jóvenes no solo aprendan, sino que también se reconozcan como personas capaces de aportar a sus hogares y a la sociedad.
Iniciativas como estas reflejan el impacto del acompañamiento docente y el trabajo con las familias en la formación de estudiantes más autónomos, capaces de desenvolverse en distintos espacios de la vida cotidiana.
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