
La estudiante de Terapia Física y Rehabilitación de la UCSS está próxima a culminar su carrera y tiene entre sus metas especializarse en el área cardiorrespiratoria y dedicarse a la docencia.
Por: Adriana Torres
20 de octubre, 2026
Cursar una carrera de salud implica mucho más que adquirir conocimientos. Para Samantha Flores Lastra, estudiante de décimo ciclo del programa de Tecnología Médica – Terapia Física y Rehabilitación de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), también significa prepararse para comprender y acompañar a cada paciente durante su recuperación.
Su esfuerzo a lo largo de la carrera fue reconocido recientemente por la Asociación Peruana de Fisioterapia, que destacó su rendimiento académico, constancia y calidad humana. Aunque siempre procuró dar lo mejor de sí en sus estudios, Samantha confiesa que no esperaba recibir esta distinción.
“Cuando me enteré, no lo creía. Fue muy emocionante para mí y para mi familia”, recuerda.
Una vocación que fue descubriendo
Su interés por la fisioterapia surgió después de terminar el colegio, cuando buscaba una carrera relacionada con la salud. Una catequista que estudiaba Tecnología Médica le habló de sus distintas especialidades y despertó su interés por la terapia física y rehabilitación.
Llegar a la universidad también fue parte de un proceso. Tras no conseguir ingresar a Beca 18, decidió trabajar y ahorrar para financiar sus estudios. La pandemia retrasó sus planes, pero en 2021 pudo comenzar esta etapa de su vida. Desde entonces, ha tenido que afrontar distintas dificultades, como los largos desplazamientos desde su domicilio y los cursos que le exigían dedicar más tiempo y esfuerzo. Para ella, la resiliencia ha sido clave para seguir adelante.
“Durante la carrera universitaria todos pasamos por altibajos y hay que saber salir de ellos, buscando siempre nuestro objetivo”, comenta.

Aprender de cada paciente
Las prácticas preprofesionales, que realizó desde el quinto ciclo, le han permitido conocer distintas áreas de la fisioterapia y acercarse a la realidad de los pacientes. Una de las experiencias que más la marcó fue su paso por el área cardiorrespiratoria, donde conoció de cerca las dificultades que enfrentan las personas en estado crítico.
Estas experiencias también reforzaron su interés por la especialidad y le hicieron valorar la importancia del trato humano. Para Samantha, la empatía es indispensable en la atención de salud, pues cada persona atraviesa una situación diferente.
“Todos merecemos un respeto”, señala. Considera que comprender cómo se siente cada paciente es parte de la responsabilidad de un profesional de la salud.

Metas para el futuro
Próxima a culminar su formación universitaria, Samantha tiene entre sus objetivos especializarse en el área cardiorrespiratoria, una rama que le interesa especialmente por las posibilidades de contribuir a la recuperación de pacientes con dificultades respiratorias.
También proyecta continuar sus estudios de posgrado y, a largo plazo, convertirse en docente. Su intención es compartir los conocimientos y la experiencia que adquiera con las nuevas generaciones de profesionales de la salud. Asimismo, aspira a tener su propio centro de atención, donde pueda ofrecer un servicio de calidad a sus pacientes.
El reconocimiento de la Asociación Peruana de Fisioterapia representa un momento importante en su trayectoria, pero Samantha mantiene la mirada puesta en lo que viene. Su propósito es seguir aprendiendo, fortalecer sus competencias y brindar una atención que combine preparación profesional y calidad humana.

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