
La transformación tecnológica ha ampliado las formas de aprender, comunicarse y acceder al conocimiento. En este contexto, la alfabetización digital se convierte en una competencia esencial para evaluar información, reconocer la desinformación, proteger los datos personales y utilizar responsablemente nuevas herramientas.
Por: Piero Alva.
8 de Setiembre, 2026.
En el Día Internacional de la Alfabetización, saber leer y escribir ya no es suficiente. En una sociedad marcada por internet, las redes sociales y la inteligencia artificial, también es necesario buscar, comprender, evaluar y utilizar la información de manera crítica y responsable.
Cada 8 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Alfabetización, una fecha promovida por la UNESCO para recordar que esta capacidad es fundamental para el desarrollo de las personas y las sociedades.
En 2026, la celebración tiene como lema “Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad”. La propuesta destaca su importancia para la inclusión, la ampliación de oportunidades y la construcción de futuros sostenibles.
Las tecnologías digitales han transformado la manera de estudiar, trabajar, comunicarse y acceder al conocimiento. Por ello, la UNESCO considera que las competencias digitales son cada vez más necesarias para participar en la sociedad, continuar aprendiendo y ampliar las oportunidades laborales.
Más que saber utilizar un dispositivo.
Tener un celular, una computadora o conexión a internet no significa necesariamente estar alfabetizado digitalmente.
La alfabetización digital comprende los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para desenvolverse de forma segura y efectiva en entornos digitales. UNICEF señala que no se limita al dominio técnico: también implica buscar información, aprender, comunicarse y participar de manera segura.
Una persona alfabetizada digitalmente no solo sabe abrir una aplicación, realizar una búsqueda o utilizar una plataforma. También puede, evaluar si una información es confiable, identificar contenidos engañosos, proteger sus datos personales.
Estas capacidades son esenciales porque la información circula con rapidez por redes sociales, plataformas digitales y servicios de mensajería. Según la UNESCO, desenvolverse en estos espacios requiere pensamiento crítico y conciencia ética para distinguir la información confiable de aquella que puede ser falsa o engañosa.
Pensamiento crítico frente a la desinformación.
La alfabetización digital también permite enfrentar la desinformación. En internet, una publicación puede llegar a miles de personas antes de ser verificada.
UNICEF advierte que la información errónea y la desinformación representan un desafío constante en los entornos digitales. Sus efectos, además, pueden trasladarse con facilidad del mundo virtual a la vida cotidiana.
Para reducir estos riesgos, es importante desarrollar hábitos como, revisar quién publica la información, consultar la fuente original, comparar los datos con otras fuentes confiables, comprobar la fecha de publicación y evitar compartir contenidos solo porque provocan sorpresa, indignación o temor.
Alfabetizar digitalmente también significa formar ciudadanos capaces de relacionarse con la información de manera reflexiva y responsable.
Un nuevo desafío: la inteligencia artificial.
A esta transformación se suma el crecimiento de la inteligencia artificial. Actualmente, existen herramientas capaces de generar textos, imágenes, audios y otros contenidos, cada vez más presentes en espacios educativos y profesionales.
La UNESCO considera que este avance plantea nuevas necesidades de formación. Por ello, destaca la importancia de comprender sus posibilidades, limitaciones e implicancias éticas, además de promover un uso seguro y beneficioso en la educación.
La alfabetización digital actual incluye, por tanto, la capacidad de relacionarse críticamente con la inteligencia artificial. No basta con aprender a utilizar estas herramientas: también es necesario evaluar sus resultados, contrastarlos con otras fuentes y emplearlos de manera responsable.
En el ámbito universitario, este desafío es especialmente relevante. Las herramientas digitales pueden ampliar las posibilidades de aprendizaje y producción de conocimiento, pero los estudiantes deben aprender a utilizarlas como apoyo y verificar la información que proporcionan.
Alfabetizar para participar en la sociedad.
La transformación digital también plantea desafíos relacionados con la desigualdad. Tener dispositivos y conexión a internet es importante, pero no garantiza por sí solo una participación efectiva en el mundo digital.
La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) sostiene que promover la alfabetización digital requiere más que ampliar el acceso a la tecnología y a las redes de banda ancha. También es necesario desarrollar capacidades para utilizarlas en la educación, el trabajo y las actividades económicas.
La educación digital también debe incorporar una dimensión de seguridad. UNICEF advierte que las tecnologías ofrecen oportunidades de aprendizaje y comunicación, pero pueden exponer a los usuarios a riesgos como el ciberacoso, los contenidos perjudiciales y las amenazas a la privacidad y la protección de datos.
Una alfabetización para el presente y el futuro.
El Día Internacional de la Alfabetización invita a ampliar la mirada sobre lo que significa estar preparado para participar en la sociedad.
Leer y escribir siguen siendo competencias fundamentales. Sin embargo, el entorno actual exige sumar capacidades para comprender y utilizar las tecnologías de manera responsable.
En un escenario marcado por la inteligencia artificial, la abundancia de información y la rápida circulación de contenidos digitales, alfabetizar también significa enseñar a pensar, contrastar, cuestionar y decidir.
La alfabetización digital no reemplaza a la tradicional: la complementa y la adapta a las necesidades del presente.
Formar personas capaces de utilizar la tecnología con criterio, responsabilidad y pensamiento crítico es uno de los principales desafíos educativos de nuestro tiempo. También es una condición cada vez más importante para participar plenamente en la sociedad.
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