
En el Día del Enfermero y la Enfermera Peruana, la Lic. Jazmín Román Flores, coordinadora del programa de Enfermería de la UCSS, destaca la importancia de una atención integral y de una formación profesional basada en la ética, los valores y el respeto por la dignidad de la persona.
Cada 30 de agosto, el Perú conmemora el Día del Enfermero y la Enfermera Peruana, una fecha que reconoce la labor de los profesionales que acompañan a las personas en diferentes etapas de su vida y cumplen un papel fundamental en el cuidado de la salud.
Para la Lic. Jazmín Román Flores, coordinadora del programa de Enfermería de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), uno de los principales desafíos de la profesión es mantener su esencia humanista frente a las nuevas exigencias de la atención en salud.
“La enfermería hoy en día ha cambiado bastante a lo largo de estos últimos años. Tenemos como gran fortaleza la parte humanista, que debemos fortalecer y mantener hacia nuestros pacientes”, señala.
Esta perspectiva implica entender que el cuidado no se limita a procedimientos o procesos. Para Román Flores, es necesario partir de una evaluación integral del paciente, considerando sus necesidades de acuerdo con su curso de vida y procurando que pueda acceder a la atención especializada que requiere.
“Tenemos que verificar qué necesidad está presentando según el curso de vida y, frente a ello, ser el puente para que pueda atenderse según la especialidad de cuidado”, explica.
Cuidar también implica reconocer a la persona
En un sistema de salud que todavía enfrenta brechas de atención y recursos, el profesional de Enfermería mantiene un contacto cercano con los pacientes. Esta proximidad exige no solo conocimientos y competencias profesionales, sino también una mirada que reconozca a cada persona en su integridad.
En ese sentido, la coordinadora considera fundamental que la formación profesional no deje de lado la ética, los valores y el respeto por la dignidad humana.
“No solamente nosotros somos formados en la parte profesional, sino también hay que cuidar la esencia de la carrera de Enfermería, que es mantener nuestra ética profesional formada en valores y tener en cuenta la parte humanista, respetando la dignidad de la persona”, sostiene.
Esta dimensión cobra especial importancia ante los desafíos que plantea la profesión. La preparación de los futuros enfermeros requiere desarrollar las diferentes competencias que demanda el campo de la salud, pero también comprender la responsabilidad que implica cuidar de otra persona.
Acompañar a los futuros profesionales
La reflexión sobre la formación adquiere un significado especial para Román Flores, quien recientemente asumió la coordinación del programa de Enfermería de la UCSS.
Desde esta nueva responsabilidad, uno de sus principales objetivos es acompañar a los estudiantes durante las diferentes etapas de su formación universitaria.
“Mis principales expectativas son acompañar al estudiante desde que ingrese en los primeros ciclos y acompañarlo durante todo este proceso”, afirma.
Para la coordinadora, el paso por la universidad representa un proceso de transformación en el que los estudiantes afrontan dudas, desafíos y nuevas experiencias. Por ello, considera importante brindarles un acompañamiento cercano que les permita avanzar progresivamente en su preparación hasta asumir los retos propios del ejercicio profesional.
Asimismo, plantea como desafío formar integralmente al profesional de Enfermería del futuro, fortaleciendo sus competencias y, al mismo tiempo, preservando los principios éticos y legales que sustentan la profesión.
Una profesión con historia y vocación de servicio
La Enfermería en el Perú atravesó un proceso de transformación desde las primeras prácticas de cuidado desarrolladas principalmente en el ámbito familiar hasta su consolidación como profesión.
Uno de los hitos de su profesionalización se produjo en 1907, con la fundación de la Casa de Salud de Bellavista, en el Callao, dirigida por Louise Kurath, discípula de Florence Nightingale. Posteriormente, se crearon nuevas escuelas y cursos de formación, mientras que la organización de la enseñanza contribuyó a establecer una preparación profesional con criterios comunes a nivel nacional.
La fecha del 30 de agosto coincide con la festividad de Santa Rosa de Lima, considerada patrona de las enfermeras del Perú por su dedicación al cuidado de personas enfermas y necesitadas. La celebración constituye así una oportunidad para reconocer a quienes ejercen esta profesión y también para reflexionar sobre el sentido que mantiene su labor en la actualidad.
Para Román Flores, esta fecha representa además una oportunidad para revalorizar la Enfermería y transmitir su esencia a las nuevas generaciones.
“Todos los próximos profesionales tienen que continuar esta labor tan especial, tan esencial, tan humanista, lo que es y lo que representa la carrera de Enfermería”, enfatiza.
Desde las aulas y los espacios de atención en salud, docentes, estudiantes y profesionales de Enfermería contribuyen a una labor que combina conocimiento, responsabilidad y cuidado. En palabras de la coordinadora, mantener ese lado humano será también parte fundamental de la preparación de quienes asumirán el futuro de la profesión.
