Su ejemplo recuerda que la verdadera paternidad se construye acompañando, escuchando y estando presente.
Por: Raúl Ángeles, redacción CampUCSS

Cuando se piensa en las grandes figuras de la Iglesia Católica, es común recordar a Jesús, la Virgen María o los apóstoles. Sin embargo, hay un personaje que, sin pronunciar una sola palabra en los Evangelios, sigue dejando una profunda enseñanza: San José.
Con motivo del Día del Padre, el P. Miguel Carpio, vicario de Educación de la Diócesis de Carabayllo, reflexiona sobre la importancia de este santo que hizo de la presencia su principal forma de amar. Para él, comprender el papel de San José en la Iglesia significa mirar primero su lugar en la vida de Jesús y María.
En una época en la que muchas personas crecen sin una figura paterna cercana, el sacerdote destaca que San José representa algo que sigue siendo indispensable: la presencia. “La figura del padre da seguridad en la vida afectiva, emocional y psicológica de las personas”, explica.
Lo más llamativo es que la grandeza de San José no estuvo en los discursos, sino en sus acciones. “Su paternidad no es una paternidad verbal, sino una paternidad de hechos”, afirma el también capellán de la UCSS. Aunque la Biblia apenas relata algunos momentos de su vida, siempre aparece acompañando, cuidando y protegiendo a su familia.
Su ejemplo también rompe la idea de que ser padre depende únicamente de un vínculo biológico. Para el sacerdote, la paternidad consiste en transmitir valores, ayudar a crecer y acompañar a otros en su camino. Un abuelo, un tío, un docente o incluso un amigo pueden ejercer esa misión en distintos momentos de la vida.
Además, San José recuerda que estar presente es más importante que resolver todos los problemas. “A los hijos uno no les puede ahorrar las dificultades, pero hay que estar presentes”, señala.
En una sociedad donde el trabajo, las preocupaciones y el ritmo acelerado suelen dejar poco espacio para compartir en familia, la enseñanza de San José mantiene toda su vigencia. Su legado invita a redescubrir una verdad sencilla, pero poderosa: muchas veces, el mejor regalo que un padre puede ofrecer no es algo material, sino su tiempo, su compañía y su amor constante.
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