La presencia del Dr. Luis Solari de la Fuente en este importante acto académico refleja la proyección internacional de la UCSS y su compromiso con espacios de diálogo, cooperación y entendimiento entre culturas.
Redacción y Fuente: Oficina de Relaciones Internacionales.

En una ceremonia celebrada en la ciudad de Rabat, Reino de Marruecos, y presidida por André Azoulay (consejero de Su Majestad el Rey Mohammed VI), la Academia del Reino de Marruecos incorporó como miembro honorario al cardenal Pietro Parolin, en reconocimiento a su destacada labor diplomática en favor de la paz, la fraternidad humana y el diálogo entre los pueblos y las religiones.
Entre los miembros honorarios de la Academia se encuentra también el Prof. Em. Luis Solari de la Fuente, exdecano fundador de la Facultad de Ciencias de la Salud y promotor de la proyección académica internacional de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, quien participó en esta importante ceremonia junto a representantes de diversas instituciones académicas y miembros honorarios de la Academia.
Asimismo, participaron miembros honorarios provenientes de distintos continentes, vinculados a espacios internacionales de diálogo político, académico y cultural, entre ellos el ex primer ministro italiano Romano Prodi, el intelectual chileno José Rodríguez Elizondo, el académico chino Li Anshan, el político portugués Paulo Portas, el músico y poeta libanés Marcel Khalifé, la exministra francesa Élisabeth Guigou, la académica alemana Susanne Schröter, así como los historiadores Henry Laurens y Tahar Ben Jelloun, entre otras personalidades de reconocido prestigio internacional.
Durante la ceremonia, el secretario perpetuo de la Academia, Abdeljalil Lahjomri, destacó que la labor del cardenal Parolin se inspira en una visión sustentada en valores universales y en una ley moral que trasciende fronteras, épocas y diferencias culturales.
Asimismo, durante su intervención en Rabat, el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro, resumió el espíritu de su pensamiento con un mensaje claro y directo: “El mundo necesita reconocerse como una sola familia humana, trabajar juntos, colaborar, aceptarse mutuamente, respetarse y amarse. Sin esto, la humanidad nunca conocerá la paz. La forma de resolver conflictos no es ni la fuerza ni la violencia, sino el diálogo y el respeto”, afirmó.
El acontecimiento adquiere un significado especial en el contexto de los cincuenta años de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Reino de Marruecos, una relación caracterizada por el respeto mutuo, la cooperación y la promoción constante del diálogo interreligioso.
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