Música y nación en “SIGO SIENDO”

Arranca la participación peruana en el FAEL 2013.

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No es usual aproximarnos a “lo nuestro” en noviembre. Pero, gracias al FAEL 2013, tenemos, entre otras de sus ofertas, la oportunidad de ser parte de un mismo escenario y escucharnos en aquellas melodías entrañables que nos vinculan a esta milenaria tierra.

“Sigo siendo”, ópera prima de Antonio Vílchez, tiene esa gran misión de fusionar al Perú en un crisol de colores y sabores, y volverlos sonido y ritmos que nos palpitan desde el más remoto recuerdo o el más emotivo canto, para llevarnos más allá de la crisis de identidad, discriminación, intolerancia y todo tipo de problemática social.
Desde lo cotidiano de una gran ciudad como Lima, la de todas las sangres, los ritmos son invocados, provocados, reclamados en un conjuro de movimientos totalmente excitados que finalmente logran extraer una serie perfectamente hilvanada de miles de años de música y cuerpos cómplices.

Desde los sonidos andinos pasamos a los afroperuanos, y los huaynos, la chicha, la cumbia y el festejo comandan ritmos que se mezclan incestuosamente con el zapateo, el tap americano y la danza urbana y contemporánea. No hay aquí una desigualdad o impedimento histórico, cultural o geográfico, la música se convierte en la prestidigitación que te transporta a lugares, paisajes propios y ajenos, naturales o citadinos y te coloca al centro del escenario, como uno más, como aquel que de pronto camina por las calles y se llena de sonidos tan familiares e, incluso, agresivos, pues pertenecen a esa Lima que crece en medio del caos.

Pero también es un culto a esa migración que continúa haciendo posible la riqueza de la gran ciudad convirtiendo la tradición en patrimonio vivo, pese a la resistencia que imprime la modernidad capitalina a las nuevas generaciones. Este desplazamiento y supervivencia de la música en sus distintas épocas es un merecido homenaje que bien logra “Sigo siendo” y es imposible no sentir la provocación de un conjunto de ritmos que sacude tus pies desde la butaca.

Hay en esta puesta mucho reclamo a la atención sobre nuestra música y su innegable legado en la sociedad, pero también surge esa profunda y antigua necesidad de identificar y valorar una existencia musical que pasa inadvertida. Y entonces nos preguntamos ¿qué es lo que tenemos por música? ¿existe una música peruana? Es ahí cuando nos salta a la vista una perfecta coreografía de cuerpos masculinos, urbanos; una serie de trazos imparables que dibujan la vigencia de una auténtica “música popular peruana”, donde la propia nación reinventa su música, que sigue siendo viva.

logo FAEL“Sigo siendo” abrió la participación peruana en el FAEL 2013 y fue solo una de las diversas aproximaciones, desde el arte de la danza y la música, a las nociones (y discusiones) sobre lo que somos y hacia dónde vamos. Una mirada que perfectamente se podría complementar con la puesta de Yuyachkani y su “Con-cierto olvido”, la legítima “De pichangas y muñecas”, de Pachi Valle Riestra, o la precisa “P.A.T.R.I.A.”, de Paloma Carpio; pues el FAEL 2013 nos permite esa valiosa posibilidad de recorrer varias miradas hacia lo propio con un programa bastante articulado del que las obras mencionadas son solo la punta del iceberg.

Revisa el programa completo aquí:
http://camp.ucss.edu.pe/programacion-fael-2013

¡Siéntate y disfruta!

Por Mag. Kristhian Ayala Calderón

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