NAVIDAD 2012

Dios se ha hecho tan cercano a nosotros que él mismo es un hombre: esto nos debe desconcertar y sorprender siempre de nuevo. Él está tan cerca que es uno de nosotros. Conoce al ser humano, conoce el «sabor» del ser humano, lo conoce desde dentro, lo ha experimentado con sus alegrías y sus sufrimientos. Como hombre, está cerca de mí, está «al alcance de mi voz».”
Benedicto XVI

Esta frase del Papa, que nos invita a sorprendernos por el hecho de la Encarnación, nos introduce a la belleza de la Navidad. Este acontecimiento nos llena de gratitud, porque es la expresión del amor de Dios por el hombre, que Juan Pablo II identificó con el mismo cristianismo: “En realidad, ese profundo estupor respecto al valor y a la dignidad del hombre se llama Evangelio, es decir, Buena Nueva. Se llama también cristianismo.”

El hombre no es un concepto abstracto, vive en cada persona concreta, en cada «yo» humano. Qué pasión nace por conocer, servir, ayudar a cada ser humano cuando nos ponemos delante del misterio de la Navidad. Se entiende cuál es el verdadero sentido del estudio, de la investigación, de las profesiones: servir el bien de cada persona, en la conciencia de su destino y de su valor irreductibles.

Renace, al mirar al Niño Dios, el ideal de nuestro actuar: cada uno a su trabajo por una pasión común, descubrir cada vez más y hacer visible la novedad humana que nace de Cristo, capaz de generar una sorprendente unidad entre los hombres.

OFICINA DE PASTORAL UNIVERSITARIA

Imagen: Gaetano Previati “Adoración de los Magos”, 1892

 

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