Carabayllo, Génesis de Lima Norte

Con motivo del 441 aniversario de fundación española del distrito de Carabayllo, se publicó el libro “Carabayllo, Génesis de Lima Norte, la reivindicación de un distrito histórico”, de los historiadores Edgar Quispe Pastrana y Santiago Tácunan Bonifacio, profesores de la UCSS, quienes gracias a una exhaustiva investigación muestran la historia general del distrito matriz de Lima Norte. La obra se presentó el pasado 26 de junio en ceremonia realizada en el auditorio de la universidad.

A continuación compartimos el prólogo de la obra escrito por el profesor Dr. José Antonio Benito Rodríguez, director del CEPAC.

PRÓLOGO

Carabayllo despertó a la vida de la mano de la historia. Los autores de la presente monografía lo han conseguido. Carabayllo logró su DNI en el mundo académico y ojalá lo logre en el corazón de los carabayanos. Estampemos para empezar sus bellas etimologías rescatadas: “ayllu agostado” (Tauro del Pino), “ayllu de los llameros” (Marco Ferrel), “buen pasto o prado verde” (D. González Holguín) o “gente de tez clara”. Tras ubicarnos en su medio ambiente y aproximarnos a su geografía (física, humana y económica), se nos presentan las etapas más importantes de su historia, deteniéndose con particular interés en el señorío Colli y en las haciendas de Cautivilla y Punchauca. La segunda parte estudia el periodo republicano y actual, centrándose en su organización institucional, su identidad cultural (etimología, leyendas, tradiciones, costumbres, poesías y canciones), y las potencialidades económicas. Por último, se lanzan interesantes propuestas culturales para afianzar su rol en el desarrollo integral de Lima y del Perú. Todo ello con nombres y apellidos –Colli Capac, Francisco Yauyi, Catalina Gualda, Sacllapatan Choque Chongo, Juan Anaquivi … en el siglo XVI o Héctor Romero, Modesta Vargas, Lupe Bohórquez Gomero… en el siglo XXI. Y tratados, no como islotes sino como miembros de un cuerpo, como sociedades que han dejado huella (arqueológica, monumental, etnográfica, vital).

Al leer esta monografía, he sentido las palabras de Víctor Andrés Belaunde, en su discurso de ingreso a la Academia Nacional de la Historia en 1908, cuando define la Historia como “una liberación” puesto que “presenta a nuestra razón lo que amorfo e inexpresivo vivía en las secretas inclinaciones trasmitidas por las ligaduras que nos unían a las viejas tendencias y a los viejos hábitos” y nos sirve “para afirmar en los pueblos su conciencia nacional; para darles la verdadera libertad en su desenvolvimiento, exonerándolos de la fuerza ciega del pasado, para darles las tradiciones de que deben nacer sus ideales y la orientación de su vida futura”. El Cono Norte puede ser una yuxtaposición amorfa de gente desarraigada o puede convertirse en un pueblo con una misión y una visión. Éste es el gran aporte de la presente obra: ayudar a mirar hacia la memoria común, estimular a la creación de una conciencia ciudadana y solidaria que pasa por el reconocimiento de una identidad.

Jorge Basadre, maestro de historiadores, y en cuyo centenario nos encontramos, echaba de menos “una historia del Perú sana y amplia que suscite cariño a la tierra y al hombre peruano de todas las regiones, que suministre o prepare para suministrar una visión orgánica de la formación del país al través del tiempo y de su significado en el mundo y que despierte la conciencia acerca de la común tarea de un destino mejor”. Por su parte, Pablo Macera destacaba en los historiadores R.Porras, J.Basadre, J. G. Leguía y L.E. Valcárcel, su dedicación a la Historia de manera exclusiva y especializada, con mayor aproximación a lo social, avance en el rigor del tratamiento de las fuentes y síntesis más amplias, concretando sus aportes en 5 apartados: Conciliar la experiencia histórica peruana con el pensamiento político europeo contemporáneo; valorar la influencia de la economía en la historia; ajustar el pasado peruano para la resolución de los problemas actuales; reasumir la divulgación de los hallazgos historiográficos y reanalizar críticamente los conocimientos históricos adquiridos de la mano de las fuentes y métodos.

Puedo afirmar –tras una rápida lectura de la presente obra- que sus autores, Edad Quispe y Santiago Tácunan, responden a cabalidad a las exigencias señaladas por los referidos peruanistas. La síntesis viviente peruana se nutre de miles de raíces culturales –todas las sangres- que nos obsequian con frutos sazonados en el aquí y ahora de nuestro existir. La vasta superficie del país, su densa metamorfosis histórica, ha confinado al olvido lugares y personas relevantes que buscan su propia identidad en el rico patrimonio andino. Es el caso de pueblos serranos como Candarave (Tacna) al que hace 10 años pude dedicar una monografía, o Carabayllo, a quien sólo se conoce por ruinas de sus haciendas como Punchauca o de templos célebres como el del municipio de Carabayllo o por la implantación de recientes megamercados como el TOTUS.

En la presente monografía se nos ofrece abundante material procedente tanto de archivos y bibliotecas (Biblioteca Nacional, Biblioteca Central de San Marcos, Instituto Riva Agüero, Archivo General de la Nación, Archivo de Registro Público de Lima y Callo, Archivo General del Congreso, Archivo Arzobispal de Lima, Archivo Histórico de San Marcos) como de observaciones directas, informaciones orales y vivencias de los propios autores. Sin apurar el análisis historiográfico, que se deja para futuros estudiosos, se ofrecen numerosas pistas para la construcción de la historia carabaillense, especialmente la del siglo XX. La profusión de ilustraciones y cuadros estadísticos, los valiosos anexos documentales y la abundante bibliografía, suman en total más de 400 páginas que convierten la obra en una verdadera enciclopedia de Carabayllo. Basta con asomarse al índice para constatar su amplitud. Espigo solamente alguno de sus contenidos: los pisos ecológicos, el periodo formativo en el Chillón, los Chavín, la cultura Lima, el señorío Colli y la fortaleza de Collique, las parcialidades en el Valle (Carabayllo, Comas, Huancayo, Maca, Misay, Guaravi, Quivi), la reducción y la parroquia de San Pedro, las haciendas (Punchauca, Cautivilla, Concon, Huacoy), el ferrocarril Lima-Ancón-Chancay, el distrito a partir de 1961 (población, economía, educación –sin olvidar nuestra Universidad Católica Sedes Sapientiae-, salud, instituciones), potencialidades actuales, festividades, tradiciones orales y hasta “algunas propuestas para la formulación de un Plan de Desarrollo Integral).

Lima Norte va creciendo de forma imparable. Cuantos nos dedicamos a la historia, la cultura, nos encontrábamos sin fuentes ni recursos para conocer las raíces, la génesis, la historia de esta dinámica zona del septentrión limeño. Lo más difícil, abrir el sendero, roturar el camino, está conseguido de forma notable en la presente obra. El acopio de datos es mayúsculo; las fuentes, de primer orden.

Ahora, sin dejar de sorber nuevos manantiales como los proporcionados por los archivos parroquiales y municipales, hay que abrir apartados como el demográfico, dilatar horizontes y profundizar cuestiones. Me fijo en una: La presencia de la Iglesia en todos los campos: cultural, social, económico, espiritual. Víctor Andrés Belaunde nos ayuda: La ecuación entre cristianismo y cultura inspiró la importante obra del gran historiador belga Kurth y los sólidos estudios del P. Schnurer y debería reflejarse en las intuiciones geniales de Hilaire Belloc en su Europa y la fe y El Estado servil. Esta corriente de pensamiento culminará en C. Dawson, el Spengler católico. Su tesis de que la religión no es sólo un aspecto de la cultura sino su origen y esencia misma ha sido confirmada por Toynbee […]Ha llegado el momento de que la juventud se aproxime con espíritu libre y abierto al panorama de nuestra evolución cultural y al de la crisis del mundo.

Carabayllo no se entiende sin la acción educadora de la Iglesia y la savia nueva aportada por el cristianismo, tanto en la evangelización fundante con los PP. Mercedarios y Santo Toribio, como en la actualidad, con los PP. Columbanos- entre otros- y Monseñor Lino Panizza. Además, como describe con gran lucidez Gustavo Gutiérrez: “no hay dos historias, una profana y otra sagrada ´yuxtapuestas´ o ´estrechamente ligadas´, sino un solo devenir humano asumido irreversiblemente por Cristo, Señor de la historia. Su obra redentora abarca todas las dimensiones de la existencia y la conduce a su pleno cumplimiento. La historia de la salvación es la entraña misma de la historia humana…hay una sola historia. Una historia cristofinalizada”. En la presente obra, se observa un gran esfuerzo por abrirse a la realidad total, pero -como suele suceder en toda primicia investigadora- de forma desigual y yuxtapuesta, necesitada de mayor cohesión y estructuración interna. Es el desafío de todo estudio de vanguardia y, al que estoy seguro, se responderá con creces en el futuro.

No me queda sino felicitar a los autores por su gran trabajo. Les agradezco por su gentileza de invitarme a prologar una obra de la que tanto he aprendido y les animo a que sigan obsequiándonos con su saber y su compromiso con nuestro querido y –ahora sí- comprendido Carabayllo.

José Antonio Benito

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