DÍA INTERNACIONAL DE LOS MONUMENTOS:
Lima Norte, entre el ocaso y el esplendor


La reciente conmemoración del Día Internacional de los Monumentos y Sitios se ve ensombrecida por las alarmas de una posible conflagración mundial que nos recuerda las historias más tristes de la humanidad en el siglo pasado, las que sumergieron a la población en un estado de dolor y muerte, producto de dos guerras mundiales donde no solo hubo pérdidas humanas, sino también daños a decenas de Monumentos Históricos y la desaparición de miles de obras artísticas.

Por Lic. SANTIAGO TÁCUNAN BONIFACIO
El HISTORIADOR de LIMA NORTE

Esta irreparable desaparición del patrimonio cultural mundial no solo es el resultado de una coyuntura militar, sino también de la falta de prevención por parte de las autoridades en diversas partes del mundo. El Perú no es ajeno a esta problemática, especialmente por las diversas imperfecciones de la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación (Ley Nº 28296) y otras normas, dispositivos y reglamentos vinculados a esta materia en donde se discute acerca de la titularidad, condición, uso, transferencia, entre otros aspectos fundamentales del patrimonio cultural, para su protección y conservación.

Esta problemática no es ajena a Lima Norte, un espacio que exhuma evidencia arqueológica e histórica en todos los distritos que la conforman. Discursos, promesas, visitas, proyectos de ley y memoriales, son las principales acciones que hasta ahora se han podido registrar de manera concreta sobre algún monumento o sitio histórico de esta parte de Lima.

El caso más emblemático, ad portas de celebrar el Bicentenario de la Independencia Nacional del Perú es Punchauca, una casa hacienda, testigo del encuentro bilateral entre el General San Martín y el virrey La Serna, cuyas estructuras cada día sienten el paso del tiempo y la indiferencia de todos los funcionarios involucrados en su protección, pues a la fecha ni siquiera se sabe cuál es el área intangible o si ya cuenta con saneamiento físico legal, un aspecto técnico elemental para desarrollar cualquier proyecto de conservación pública o privada.

Este mismo problema e imperfección legal lo tiene la Necrópolis de Ancón y Cerro El Pacífico, mientras que otros como Pampa de Cueva, El Paraíso, Fortaleza de Collique, Huacoy, Cerro El Respiro y Pampa de los Perros, vienen siendo ocupados de manera ilegal por decenas de familias y que, por tratarse de un problema social, nadie quiere asumir los costos políticos. Para colmo de males, el paso fugaz de tres Ministros de Cultura (Nieto, Del Solar y Neyra) en un poco más de dos años no ha permitido hacer nada o casi nada en esta área de trabajo.

Pero no todo es desaliento en esta parte de Lima Norte, pues existen algunos proyectos interesantes donde las municipalidades y la empresa privada tienen un papel fundamental. Los casos más emblemáticos son: El Paraíso, Cerro Culebra, Garagay, Pampa de Los Perros y el entorno de la capilla de la ex hacienda Pro.

Todas estas evidencias arqueológicas e históricas han revelado su importancia para la reconstrucción de la identidad de Lima Norte y cada noticia del descubrimiento de nuevas evidencias y datos cronológicos reafirman y confirman la antigüedad milenaria que encierra esta zona de Lima y en donde se puede afirmar con toda seguridad que existe todavía mucha historia por descubrir.

Garagay, ubicado en el distrito de San Martín de Porres, ha revelado hace poco nuevas iconografías o frisos que reconfirman su aporte a la cultura andina, información que ojalá los invasores de este centro arqueológico puedan conocer y valorar.

El Paraíso, ubicado en el mismo distrito, confirma la hipótesis de ser uno de los complejos arquitectónicos más antiguos de la costa central donde la caza, recolección y la pesca dio paso a la agricultura de manera progresiva y cualitativa. Una hipótesis que ni la destrucción de uno de sus sectores monumentales por parte de una inmobiliaria ha podido opacar.

El caso de Cerro Culebra, ubicado en el distrito de Ventanilla, es muy singular, pues habla de la importancia del valle del río Chillón como despensa alimentaria, tal como lo revela la fijación y vinculación por parte de los gobernantes de la Cultura Lima, quienes dejaron en sus muros diversos diseños polícromos con imágenes geométricas entrelazadas que hacen referencia a su nombre.

Pampa de Los Perros o Huaca Rosada, es un ejemplo de la excelente participación de la empresa privada, representada por el Museo Andrés Del Castillo, quienes han decidido revelar la importancia de uno de los conjuntos arquitectónicos prehispánicos más representativos del Callao. Este centro arqueológico evidencia el uso de shicras, como elemento constructivo, a fin de darle mayor solidez a las edificaciones. Si bien esta cualidad arqueológica es compartida por El Paraíso (SMP) o Cerro El Pacífico (Los Olivos), es la decisión política de erradicar a los invasores de este centro arqueológico la que debe tomarse como ejemplo por otros gobiernos locales.

Uno de los últimos trabajos municipales para revalorar un monumento histórico es el realizado por el municipio de Los Olivos, quien gracias a la participación y decisión vecinal, ha ejecutado una obra urbanística denominada Parque de los Novios, en los terrenos de la ex hacienda Pro, en donde existe hasta la actualidad una capilla colonial que es el orgullo de la zona.

Todos estos ejemplos nos dejan algunas reflexiones y recomendación. Hay que promover la participación de la empresa privada a través de incentivos o exoneraciones tributarias atractivas, pues al parecer el tema de las obras por impuestos no viene dando los resultados esperados en materia cultural. Para promover esta participación resulta necesario instaurar una Dirección Desconcentrada de Cultura en Lima Norte o ampliar las facultades de la que ya existe en el Callao para no incrementar la carga burocrática.

Esta reflexión se basa en el panorama actual de inacción por parte de algunos gobiernos locales y porque en los distritos de Lima Norte existen decenas de monumentos arqueológicos e históricos que esperan algún tipo de intervención legal, gestión cultural o proyecto arquitectónico de puesta en valor.

Es necesario también promover la inclusión del tema de conservación arqueológica e histórica en la memoria colectiva de la ciudadanía, pues existen mecanismos de participación donde los vecinos tienen el poder y la capacidad para promover la inversión pública. Esta es una tarea difícil pero no imposible y la invitación queda hecha a todas las municipalidades y los colectivos ciudadanos de esta parte de Lima.

Una buena manera de promover el tema en el imaginario colectivo es trabajar también el tema de patrimonio cultural en el discurso escolar y, por ello, resulta necesario y vital incentivar la investigación de las historias distritales o la publicación de cartillas turísticas. Solo algunos distritos tienen información histórica recopilada que los profesores pueden usar para trabajar el tema en el aula. Pero hacen falta muchos trabajos más que nos permitan reconstruir toda la historia de Lima Norte que –insisto- es un laboratorio histórico que reúne todos los procesos culturales andinos.

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