Recomendaciones para no lesionarte en el GIMNASIO

 

 VERANO 2017

 VERANO 2017

 
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Según la OMS, el fisioterapeuta es el profesional del movimiento y, por ende, es quien deberá indicar qué tipo de entrenamiento conviene realizar.
Eliana Requena Taype, docente de la Carrera de Terapia Física y Rehabilitación
Estamos cerca de iniciar el verano y muchos de nosotros extrañamos tanto el sol que en cuanto vemos que el rayito más pequeño se escapa nace el deseo de playa y, con él, la preocupación de esos kilos que llevamos de más y que, sin lugar a dudas, se notarán en el momento en que dejemos de usar casacas y chompas. Si te animaste a desempolvar las zapatillas y las mallas y te decidiste entrar a un gym, estas cinco recomendaciones son para ti, ya que podrás evitar lesiones, trabajar correctamente tus movimientos y tener los resultados beneficiosos para tu salud.

 

Consulta primero a un especialista

Varios gimnasios cuentan con un profesional en nutrición que evalúa y atiende a sus clientes. Sin embargo, no cuentan con la presencia de un profesional en terapia física. Su participación en todo proceso que involucre el movimiento corporal es indispensable. Un terapista físico está autorizado para realizar una evaluación postural y un test muscular, más aun si se ha estado un buen tiempo inactivo. Nunca se sabe si la alineación del cuerpo es correcta para saltar sobre un step, hacer bicicleta o entrenamiento funcional. ¿Has visto cuántas personas van al gimnasio con rodilleras, corren al aire libre vendadas y siempre tienen un buen analgésico en su maletín? Estas situaciones se podrían evitar con una revisión profesional que indique qué zona del cuerpo es vulnerable y cómo fortalecerla.

Cinco o siete minutos de calentamiento pueden hacer la diferencia entre lesionar algún ligamento o causar un desgarro muscular que nos alejaría del ejercicio por 10 o 15 días.

 

Calentar y estirar, la mejor prevención

Lo que indica la balanza no es el único parámetro que se debe tener en cuenta, la masa corporal varía en función a múltiples factores. Así que no hay que cometer el error de llegar al gimnasio y entrar de frente a la sala de aeróbicos sin hacer la rutina de calentamiento. Cinco o siete minutos de calentamiento pueden hacer la diferencia entre lesionar algún ligamento o causar un desgarro muscular que nos alejaría del ejercicio por 10 o 15 días. Así que a tomarse en serio esta preparación, pues básicamente se trata de respirar a conciencia para oxigenar los tejidos que se va a trabajar, hacer estiramientos que indique el especialista y elevar un poco el ritmo cardiaco. Al final, la temperatura corporal debe haberse incrementado ligeramente, lo que significa que se ha puesto en alerta al corazón y a los pulmones para la actividad que se viene. Hay que tener cuidado de sobre estirar, hacer calistenia no es pasarse todo el rato tirando de los pies, ni empujando las rodillas, tampoco jalando del cuello ni los hombros. Al hacer los movimientos debes sentir tensión muscular agradable, que libera tensiones y permite que las articulaciones se muevan dentro del rango normal. Es lamentable ver a instructores de gimnasio en maniobras de “estiramiento” sumamente agresivas, las cuales ponen en riesgo de lesión al tejido muscular, ligamentos, tendones y la misma cápsula articular. Una vez más, el asesoramiento de un profesional es imperativo.

 

Ejercitarse no es maltratarse

Otra situación que lamentablemente es muy usual es ver a una persona terminar la clase de spinning (45 min.), pasar a la clase de baile (50 min.) y a la banda para correr (30 min.), etc. Es más de una hora de actividad física que lo único que va a ocasionar, a la larga, es acelerar el proceso de envejecimiento de nuestras articulaciones, dañar el normal funcionamiento de nuestros músculos y sobre exigir el trabajo del corazón. El plan de entrenamiento de cada persona debe ser individual, tener un equilibrio entre la actividad aeróbica, el fortalecimiento muscular e incluso ejercicio plimétrico (breves, pero intensos). La frecuencia y el tiempo de duración de cada forma de entrenamiento se deben dosificar según la estructura corporal de cada persona, su edad, sus necesidades y objetivos. Lo mejor siempre es ir lento, pero seguro; tener la paciencia suficiente hasta que el cuerpo se vaya adaptando a la exigencia, hay fases de recuperación y descanso que si no se respetan debilitan estructuras en lugar de fortalecerlas, luego y ante el movimiento más insignificante se manifiestan con grandes dolencias. Una hernia discal, por ejemplo, no se hace en un día.

Lamentablemente, en la mayoría de gimnasios, al no tener un profesional de fisioterapia en su staff, muchos de sus instructores no están indicados para saber dosificar el ejercicio en cuanto a intensidad y tipo.

 


Los implementos

En función a la evaluación que haga el fisioterapeuta, tal vez se deba usar algún tipo especial de zapatillas o tape (vendaje funcional) a fin de realizar los ejercicios protegiendo las zonas vulnerables, más aun si ya se tienen antecedentes de lesión muscular o articular, es decir, si alguna vez se ha tenido episodios de dolor lumbar, cervical o de rodillas. También en función a la edad, si se tiene más de 45 años y nunca antes se ha hecho ejercicios es necesario tomar estas precauciones para que el cuerpo se adapte paulatinamente al esfuerzo. Lamentablemente, en la mayoría de gimnasios, al no tener un profesional de fisioterapia en su staff, muchos de sus instructores no están indicados para saber dosificar el ejercicio en cuanto a intensidad y tipo. A todos les dan lo mismo y solo cambian el número de repeticiones o la carga a sujetar. Por lógica, no es posible pensar que un varón entrene igual que una mujer, alguien de 20 igual que otro de 40, entre otros factores que hay que tener en cuenta. Si yo trabajo todo el día sentada en la oficina, tal vez el mejor ejercicio para mí no sea hacer bicicleta todos los días, pues, entre una y otra actividad no hay un cambio en la exigencia muscular. Las formas de entrenamiento han cambiado bastante y, tristemente, muchos instructores siguen fieles el estilo de fortalecimiento de los años 70 y 80. En consecuencia, se ve que muchas mujeres asiduas al gimnasio terminan con la espalda tan ancha como la de los varones y jamás llegan a afinar la cintura, que es el sueño dorado de muchas. El único lugar donde uno se ejercita no es el gimnasio, ni las máquinas, ahora hay varias modalidades de yoga, estudios de pilates, salas de baile, entrenamientos al aire libre, actividades acuáticas, etc.

La calidad de vida que se consigue a través del ejercicio y la buena alimentación te pueden ahorrar muchos problemas médicos, así como alejarte de las pastillas y del hospital.

 

Estilo de vida

Por último, mentaliza lo siguiente: todo el esfuerzo que piensas hacer, el tiempo que quieres usar y, desde luego, el dinero que vas a invertir, no debe ser en vano. La calidad de vida que se consigue a través del ejercicio y la buena alimentación te pueden ahorrar muchos problemas médicos, así como alejarte de las pastillas y del hospital. Que todo este ímpetu no sea solo por lucir mejor un verano, si no por verte y sentirte bien el resto de tu vida. Tanto el nutricionista como el fisioterapeuta brindan muchos consejos e información y es importante asimilarlos dentro de la cultura de vida. Que la ensalada te la puedas comer en verano y en invierno y que a la secuencia de estiramientos que te indique tu fisioterapeuta le seas tan fiel como a tu cepillo de dientes. Todo lo que aprendas debe ayudarte a mejorar tu estilo de vida y el de tu familia e, incluso, el de tus amigos. No hay nada peor que una mamá haciendo dieta, mientras su hijo de 8 años come pollo y papas fritas. También es recomendable compartir tiempo con el hermano (a), hijo (a) o amigo (a) haciendo actividades al aire libre: la caminata, la bicicleta, la clase de baile o los estiramientos que aprendas llévalos a la casa. Nuestra vida social no puede seguir girando en torno al whatsapp, sentarse a comer y pasear nunca pasarán de moda.

 

¡Que el próximo verano sea el inicio de una vida realmente saludable.!

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